Opinión

¿Qué está pasando con el 'spread' de las tasas en pesos y el dólar caro?

 
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peso dólar

Una encuesta de la firma ORB publicada en el diario inglés The Independent reveló el pasado viernes un sorpresivo vuelco masivo hacia la opción de 'salida' del Reino Unido de la Unión Europea a tan sóo 12 días del referéndum. La encuesta muestra una ventaja de 10 puntos para esta alternativa. (55 vs. 45). Las encuestas de hace dos semanas mostraban un predominio de los que podrían votar por la permanencia.

La reacción de los mercados no se hizo esperar, vimos un flight to quality clásico.

Los flujos financieros globales se movieron rápidamente hacia los bonos del Tesoro, como refugio seguro. Como consecuencia el dólar se fortaleció ante todas las divisas, la tasa de los Bonos del Tesoro a 10 años bajó hasta 1.63 por ciento anual. Los spreads de tasas aumentaron en todo el mundo. Los mercados accionarios cayeron, al igual que los precios del petróleo y del cobre. El oro tuvo un interesante incremento, considerado como otro activo refugio.

Una decisión de salida del Reino Unido nos puede llevar a un entorno de volatilidad mucho más catastrófico que el que vivimos en el primer bimestre del año ante el fenómeno del Shangaidazo (el crack de la Bolsa de Shangái que impactó a todos los mercados). Esta es una de las razones de mayor peso por las que la Reserva Federal probablemente opte por mantener intacto el objetivo de la tasa de Fondos Federales esta semana, junto con las decepcionantes cifras del mercado laboral en Estados Unidos que se publicaron el viernes 3 de junio, correspondientes a mayo pasado.

Pero lo que está pasando en los mercados financieros mexicanos: el exagerado incremento en los spreads de las tasas en pesos respecto a los rendimientos de los Bonos del Tesoro, y la constante tendencia de depreciación del peso mexicano parece tener más ingredientes que el 'Brexit'. El diferencial de la tasa de interés de los Bonos M 26 respecto a los Bonos del Tesoro a 10 años se ha estado ubicando en 440 puntos base, mientras que el promedio histórico se ubica en 360 puntos base. El peso mexicano ha sido en este año una de las monedas emergentes más castigadas.

En las cifras reportadas por el Banco de México de la tenencia de valores gubernamentales en pesos, se observa una salida neta de recursos de inversionistas residentes en el extranjero, que pudiera estar rebasando los 9.6 mil millones de dólares en lo que va del año, hasta el 1 de junio.

¿Qué es lo que están viendo los inversionistas que no les gusta mucho México?

Debemos mencionar que por una parte nos ha salido competencia: Brasil, Argentina, Colombia y ahora Perú. Los cambios en los gobiernos de estos países y lo subvaluado de sus mercados los han convertido en activos muy atractivos.

En la cuestión interna, los niveles de endeudamiento que se han alcanzado en unos cuantos años, subiendo su proporción sobre el PIB de 38 a 50 por ciento, la drástica caída en los ingresos netos del Estado ante la baja en los precios de los hidrocarburos, la reducción continua en la producción de Pemex, y más recientemente la aparición de un déficit creciente en la cuenta corriente de la balanza de pagos, hacen imprescindible que logremos nuevamente un superávit primario en las finanzas públicas. Estamos viendo la coincidencia de los déficits gemelos.

El secretario de Hacienda Luis Videgaray anunció la semana pasada, en este contexto, que para el próximo ejercicio tendrá que darse otro recorte adicional al gasto. Está actuando oportunamente con esta declaración a lo que se está percibiendo en los mercados, entre los analistas y las calificadoras internacionales que nos tiene amenazados con una nueva reducción en la valuación de México.

El escenario base de Bursamétrica es que la economía de Estados Unidos está por terminar su ciclo de bonanza, y pudiera entrar a una ligera recesión en 2017. La causa es la tendencia negativa en el gasto de inversión que hemos venido observando en los últimos trimestres. ¿Está México preparado para afrontar una nueva fase de recesión en EU?

Después de la importante derrota electoral que tuvo el partido en el poder en las pasadas elecciones, no se ve fácil que se puedan tomar las decisiones que se deben de tomar en el ámbito fiscal.

La pregunta central es: ¿debe ajustarse el déficit fiscal mediante recortes adicionales al gasto?, o ¿debería de revisarse el régimen impositivo actual de una forma más integral? El decreto de 2013 habla de que si las condiciones económicas lo ameritan, el esquema impositivo pudiera modificarse. ¿Qué esperamos?

Twitter: @EOFarrillS59

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