Opinión

Que el Pacto por México se "ciudadanice"


 
El pretendido cambio de México en su política de hidrocarburos ha levantado una ampolla que será complicada atender.
 
Ya sabe cuál es el deporte nacional antes de iniciar una discusión, derivado de un análisis serio: "crucifique a quien la regó".
Los especialistas en el tema político notan o creen notar un cierto desgaste del Pacto por México.
Ayer, quien, dentro del Pacto, decidió dar entrevistas a noticiarios radiofónicos no le cabía la cara del "yo no fui enterado", "de eso nunca se habló en la mesa", y los calificativos de "irreverente imprudencia" y otros más salieron a endulzar los oídos de quienes disfrutan anticipando "el fin del mundo".
A ese ritmo quién sabe si el Pacto acabará con vida para la presentación de la iniciativa de reforma fiscal o la misma de Pemex, que son iniciativas que sacan a relucir los puntos irreconciliables para los partidos políticos.
En primera, se molestaron por haber sido enterados por filtraciones de la prensa de Estados Unidos.
Requiere ese mecanismo de concertación una buena oxigenada, porque a nadie conviene que acabe siendo inoperante.
Y la oxigenada pudiera ser el ingreso de los sectores privado y laboral, así con el mundo de la academia. Ciudadanizar el Pacto por México para que quienes concertan leyes escuchen, por lo menos a las "fuerzas básicas de esta nación".
 
Un asunto así pudiera plantearse pronto en el contexto de las cúpulas empresariales para luego presentarse como idea al secretario de Gobernación o a la propia Presidencia de México. No sería remoto que surgiera esta iniciativa de la Canacintra, de la Concamin, del CCE, del CMHN o del Consejo Nacional Agropecuario.
No importa quien sea el padre. De lo que se trata es de vitalizar un mecanismo que frutos ha dado, pero al ritmo de desgaste que se le ve y nota no parece que tenga vida larga. A nadie conviene que ese paciente muera.
A Rodrigo Alpízar, presdiente de Canacintra le escuché el otro día ese concepto, el de "ciudadanizar" el Pacto por México. Y hace sentido. Presumiblemente los partidos políticos tienen representantes de la sociedad que defienden los intereses de la sociedad en las Cámaras en donde se legisla.
Si van a legislar pues que lo hagan conociendo de primera mano lo que piensa el sector privado, lo que opina el sector académico y la postura del sector laboral.
Cierto. Visto así, un Pacto ciudadanizado más se parece al "Pacto de la Moncloa ". Bueno, quien cree que todo lo bueno tiene que ser "Mexican Made".
El caso es que la Canacintra, o al menos su presidente actual, opina que surge ya una "revolución microeconómica", cambios importantes derivados de lo que les duele a los factores de la producción que son finalmente los que generan la riqueza.
Ellos, cierto, no van a legislar pero sufren las imprecisiones de una legislación semi ciega, que no tiene de primera mano la opinión de empresarios y de trabajadores.
La parte ciudadana del Pacto debiera dictar la Agenda. Vienen cambios importantes, las dos reformas estructurales más trascendentes. No está demás que se haga una invitación a estos factores para que al menos tengan derecho a voz. Ya por lo menos les pueden habilitar un "cuarto de al lado".
Hay muchos temas desde, fundamental, una ley de pronto pago que reactive la economía de las Mipymes de parte de las grandes empresas, que las castigan innecesariamente, hasta la reactivación del componente nacional de la industria maquiladora de exportación, el avance en las NOM para frenar el alud de importaciones asiáticas.
O la reindustrialización nacional, concepto al que invita el conocer la reindustrialización de Estados Unidos, con el que debiera negociarse un plan trilateral entre Canadá, Estados Unidos y México para conciliar estrategias de mediano y largo plazo y de ser posible elaborar un pacto que tienda a ser hemisférico y pueda en las líneas generales comportarse como una unidad que produce para el escenario global.
No es descabellada la idea, ni la referente a la creación de un banco de nicho por el que pugna Alpízar para que Canacintra actúe de manera decidida en beneficio de su creación.
Pero esas son harinas de otro costal. Por lo pronto, dejamos el asunto en la ciudadanización. No parece nada mala idea.
 
 
De tin marín
 
Empresaria mexicana, enfermera de profesión, luego de vivir en Oaxaca para aprender la ciencia de la producción de mezcal, acabó encantada por los secretos de la cocina zapoteca que ha dado siempre un uso inteligente al consumo de insectos, peculiarmente los gusanos de maguey y los chapulines.
Renuente a probar en un principio, Raquel Meza acabó cautivada, no sólo por el sabor de estos insectos sino también por los valores nutricionales.
Y que doña Raquel decidió dejar la enfermería, el magisterio infantil y la empresa para la que trabajaba y se dio a la tarea de producir unas sales adicionadas con determinados sabores y además con gusanos de maguey deshidratados y asados en comal de barro y hechos polvo.
A la fecha esta mujer tiene 20 sabores distintos como sal de mar con tamarindo y gusano de maguey, o pitiona más sal de mar y chapulín o jenjibre con sal de mar y gusano de maguey, fresas, manzanilla, limón, mole, café, ciruelas, poleo, en fin, cantidad importante de opciones con un sabor especial y muy nutricional.
Por el momento investigadores están calculando el valor nutricional de estos productos, cuyo costo es de aproximadamente 400 pesos por kilo.
Para ella el costo del kilogramo de gusano de maguey de primera le representa una inversión cercana a 2,000 pesos.
Sus productos saben deliciosos.
Para comunicarse con esta empresaria puede hacerlo al 5583 73 11 y 5519-3269 22.
 
De do pingüé
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