Opinión

¿Qué definirá el destino de los mercados financieros globales
en esta coyuntura?

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BMV

Ayer los índices bursátiles registraron caídas de más de uno por ciento en México (1.64 por ciento, cerrando en 41 mil 471 puntos), de más de 2.0 por ciento en Estados Unidos, Canadá y Brasil y de más de 4.0 por ciento en Europa y Asia. Asimismo, las divisas emergentes sufrieron una depreciación con respecto del dólar de Estados Unidos de alrededor uno por ciento en el caso del peso chileno y el mexicano –que cerró ayer alrededor de 17.20 pesos por dólar–, de cerca de 2.0 por ciento en el real de Brasil y más de 4.0 por ciento en el caso del peso colombiano. Sin duda podemos catalogarlo como “lunes negro” para los mercados financieros globales.

Máxime que recientemente hemos tenido varios días con una oleada de alta volatilidad y movimientos muy negativos en los mercados financieros globales, en particular el viernes y ayer. ¿Qué lo originó? Si bien en el margen es la preocupación por la desaceleración potencial en China, no lo es todo. Para facilidad de exposición, dividiré la columna en dos partes:

(1) ¿Qué es lo que considero que está originando la oleada de alta volatilidad en los mercados? Como ya comenté, si bien considero que la preocupación de que la economía china se desacelere más de lo que se esperaba es el tema que detonó la reciente ola de alta volatilidad, no podemos dejar de lado que la incertidumbre respecto del momento en el que el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) va a iniciar un ciclo de alza de tasas de interés, continúa siendo el tema central.

Lo que sucede, en mi opinión, es que un evento potencial como una desaceleración significativa de la economía china produce una combinación “tóxica” en el comportamiento de los participantes de los mercados porque, de materializarse, puede tener efectos a nivel global, como caídas más significativas de los precios de las materias primas (commodities), menores presiones inflacionarias y mayor debilidad económica global y esto, a su vez, aumenta la incertidumbre sobre el momento en el que la Fed subiría tasas (i.e. podría hacer que la Fed postergue el inicio de la normalización de la política monetaria).

En otras palabras, la preocupación sobre China agrega incertidumbre al de por sí incierto momento en el que la Fed moverá sus tasas. Si bien China ha sido responsable de cerca de un tercio del crecimiento mundial en los últimos cinco años y ya no está creciendo a tasas de diez por ciento como solía hacerlo hasta hace poco, no hay evidencia de que vaya a crecer por debajo de 6.0 por ciento, que sí sería considerado como grave en cuanto al crecimiento global (a pesar de que se han publicado datos que denotan debilidad). En este sentido, considero que es importante resaltar que China todavía no es una economía de mercado, por lo que las acciones de política económica no son necesariamente de mercado y los que deciden e instrumentan estas políticas tampoco tienen experiencia cuando existen mecanismos determinados por la oferta y la demanda.

Esto, en mi opinión, provoca que los participantes de los mercados malinterpreten las acciones de política económica y se exacerben los movimientos en los mercados (ver columna “¿Qué tan preocupante es la situación en China”, 18 de agosto), entre otras cosas.

(2) ¿Qué pienso que definirá el destino de los mercados en esta coyuntura? Yo continúo pensando que la Fed va a decidir subir tasas el 17 de septiembre, de manera similar al consenso de analistas. La revisión de la tasa de crecimiento del PIB del segundo trimestre al alza este jueves –probablemente de 2.3 por ciento a un nivel cercano a 3.0 por ciento–, así como un buen reporte de empleo de agosto, apoyarán a la Fed a iniciar su proceso de normalización de política monetaria.

Sólo que el 17 de septiembre se encuentra “muy lejos” desde la perspectiva de los participantes de mercado, por lo que lo único que considero que puede “calmar” esta ola de volatilidad en el corto plazo es un anuncio de parte del gobierno o del Banco Central de China en el que instrumenten una política creíble para asegurar que la economía de ese país no continuará desacelerándose (e.g. disminución de la tasa de interés de referencia, disminución del requerimiento de reservas de los bancos).

Vamos a ver qué ocurre, pero ese es el escenario que veo factible en el corto plazo. Si el gobierno de China no hace nada y la Fed posterga su inicio de normalización de tasas, lo único que lograrán es extender la agonía de los mercados y posiblemente hundirnos en una recesión global. En México, nuestras autoridades están actuando muy bien, dado que es un evento global, no de México (ver columna “¿Es acertada la forma en que ha actuado la Comisión de Cambios?”, 4 de agosto).

El autor es economista en jefe de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas

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