Opinión

¿Qué defienden los partidos?

  
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El partido Acción Nacional denunció ante la PGR al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira por lavado de dinero, enriquecimiento ilícitos y otros delitos.

Ya es de todos conocida la aversión que generan los partidos políticos. No es caso único el mexicano. Los partidos han sido rebasados por movimientos. Todo parece indicar que las estructuras diseñadas para permanecer años en puestos políticos – como son los partidos– no parecen tener la vida asegurada por mucho tiempo. En cambio los movimientos coyunturales, los de discursos sencillos pero que tienen que ver con problemas del momento, suelen organizarse rápidamente y crecer de manera efervescente con líderes que saben abanderar emociones. Un texto de The Washington Post decía claramente que Hillary Clinton contaba con una maquinaria de partido, pero Trump tenía un movimiento. Lo mismo ha sucedido en España, donde los partidos tradicionales fueron superados por emergentes.

Los partidos políticos en México también están perdidos. Por lo menos los tres denominados grandes: PRI, PAN y PRD (Morena lleva en su nombre el concepto Movimiento, está hecho para las candidaturas presidenciales de López Obrador, que pueden llegar al número que se quiera, pueden ser eternas, es un movimiento perpetuo). Se han convertido en maquinarias grasosas, con nula capacidad de reflexión y muy escasa de reacción. Están dominadas por el dinero que ellos mismos se autorizan en mayor cantidad cada año. No tienen ideas para el debate, sólo buscan puestos para repartir. No les importa tener discurso sino presupuesto.

Uno de sus grandes problemas es que ni siquiera ellos saben qué defienden. El PRI con su discurso anticorrupción no puede llegar más allá de lo que diga el MP. Anuncian que la corrupción no cabe en el instituto y nombran a Humberto Moreira miembro de su Consejo Político. Nunca tendrán la bandera de la anticorrupción.

El PRD es una verdadera desgracia, las encuestas los ponen cada vez más pequeños, siete, cinco puntos. La izquierda perredista está de capa caída. Hace tiempo que la igualdad no es su bandera. Lo poco que les quedaba se los arrebató Andrés Manuel. La escena de los senadores perredistas con piñata de Trump y gritándole ¡puto! retrata con precisión la decadencia de ese partido.

El PAN no atina a definirse ni siquiera en lo que hizo durante décadas: defender la propiedad privada ante los embates estatistas del gobierno. Ahora ni eso. Los diputados locales del PAN votaron a favor de la propuesta del gobierno de Mancera de confiscar para el gobierno la plusvalía de las propiedades particulares. Lo hicieron para recibir dinero. ¿Qué defiende el PAN en estas épocas? Los spots, los moches, el nombramiento del nuevo procurador de Peña, los aguinaldos, los bonos. El presidente del PAN ni siquiera va a las oficinas centrales, cambió su despacho. No es un contrasentido haber abandonado la colonia Del Valle para instalarse en Paseo de la Reforma. Es la metáfora del abandono de las clases medias por la falsa creencia de estar en la cima de todo.

Por eso la pregunta: ¿Qué defienden los partidos?


Twitter: @JuanIZavala

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