Opinión

¿Qué buscan el Papa y Pepe Narro?

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Papa Francisco

Esta fecha obliga a pensar en sucesos que han marcado nuestra existencia, nos percatemos de ello o no. Quizá lo obligado sería recuperar la sangrienta y dolorosa traición de Augusto Pinochet al presidente Salvador Allende en Chile o más recientemente el ataque terrorista a las torres gemelas del World Trade Center en Nueva York. Sin embargo, es también oportuno hablar de dos sucesos que entre sí parecieran lejanos y distantes: el procedimiento canónico que propone el Papa Francisco para otorgar el divorcio eclesiástico y la posición del rector José Narro sobre lo sucedido en el multihomicidio de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Para el Papa argentino, quien tantos cambios está tratando de hacer (“no se multipliquen como conejos”, o como ahora “quienes no quieran continuar como pareja, no lo hagan”), llegó el momento de hablar sobre procesos más rápidos, menos engorrosos y mucho más baratos que pasar por lo que el sacerdote dominico Nikolaus Schoch señaló: que el procedimiento canónico para las causas de nulidad del matrimonio había sido idéntico durante tres siglos (desde el 3 de noviembre de 1741). Ese proceso significaba para la disolución de la pareja varios y dificultosos pasos: un juez único o un obispo, un tribunal de tres donde el juez sea clérigo y dos canonistas y en caso de apelación puede llegar a tribunales metropolitanos y hasta la Rota Romana, lo cual significa el Tribunal ordinario de la Santa Sede.

En su texto, el Papa hace toral la medida de misericordia y la preocupación de la salvación de las personas que se han alejado de la Iglesia. Está visto que para los sectores conservadores esa iniciativa será considerada como un “terrible error ya que el vínculo es un sacramento y no un simple contrato matrimonial” y contrariamente a lo que en nuestro país, donde ya no existen causales para la separación, en el “divorcio” religioso, se dan las mismas que han prevalecido durante siglos: cambio de religión de alguno de los cónyuges, pérdida de la fe, infidelidad persistente, enfermedad crónica, brevedad o pérdida de la vida matrimonial, violencia física, y otros etcéteras.

El Papa Bergoglio lo que ha visto en el mundo y muy concretamente en América Latina -de manera destacada en Argentina, su país natal- es que la sociedad sufre una mutación que afecta directamente al núcleo familiar. Lo ha dicho coloquialmente: “ya no es como antes y es prácticamente imposible tratar de imponer viejas reglas a nuevas realidades”.

El Papa Francisco está atento incluso a todos aquellos que ya divorciados han sido excluidos de la comunión y de los sacramentos. En otras palabras, busca ampliar las posibilidades de todos dando pie a una cruzada de recuperación de fe en la iglesia, tarea que parece imposible.

De otra manera y en términos muy diferentes el rector de la UNAM, al escuchar que muchas voces dudan de la “verdad histórica” de lo ocurrido en el basurero de Cocula, ha externado que lo decisivo es la verdad sin adjetivos. En buen castellano está haciendo alusión al hecho inapelable que todos tenemos derecho a saber exactamente lo que ocurrió la fatídica noche del pasado 26 de septiembre en la que murieron los estudiantes normalistas.

La voz de Pepe Narro tiene el fuerte y sonoro acorde de una campana de bronce bruñido por las expertas manos de su autoridad moral. Tiene en su haber ocho años al frente de una gigantesca y compleja casa de estudios e investigación de la cual emergen múltiples proyectos y programas de resultados de una variedad singular. Pero tiene, sobre todo, la resonancia que en la actualidad todos queremos como una aclaración suficiente ante el homicidio de los jóvenes en donde están mezcladas las autoridades municipales con las estatales e incluso con la Policía Federal y, por supuesto, los directivos de la escuela de donde salieron.

No satisfecho con su declaración, Pepe Narro la ha extendido al fenómeno migratorio donde ha dicho con énfasis que nuestros jóvenes ya titulados e incluso con posgrados que salen del país “significan una pérdida. Que nuestros muchachos migren es un desperdicio para nuestra sociedad y lo lamentable es que son aprovechados por otros países. Evitémoslo”.

Las dos voces: Bergoglio y Narro buscan senderos por los que bien pueden encontrarse algunos rayos de luz.

Twitter: @RaulCremoux

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FE DE ERRATAS
El pasado viernes 11 de septiembre, en este artículo, por un error de edición se publicó un párrafo referido al presupuesto base cero, que no estaba incluido en el texto original. Ofrecemos una disculpa al autor y a los lectores.