Opinión

Qué bonita vecindad

  
1
  

  

El candidato republicano afirma que el muro impedirá la inmigración ilegal, así como el tráfico de armas y drogas. No se habló de quién lo pagará, dijo Trump. ¿

Se va a elegir nueva administración en el edificio. Los vecinos del piso de arriba quieren la chamba. Los dos son medio pesaditos, pero pues es lo que hay. La del 201 no nos quiere mucho. Su esposo, que fue administrador hace unos años, sí nos agarró algo de cariño. Hasta nos prestó una lana en un aprieto que tuvimos. Claro que nos la cobró, y bien cobrada, pero es bastante simpático, a diferencia de su esposa. A lo mejor por eso como que no le caemos bien. El del 202 es un payaso. Se la pasa hablando de cuánto dinero tiene, y de qué bueno es para los negocios, y las mujeres, y para todo, según él. Y es bastante agresivo. Como dicen ahora en las escuelas, es un bully, un abusador.

Pues en una de las últimas juntas de condóminos se me ocurrió decirle a los dos que vinieran a la casa a platicarnos qué van a hacer cuando sean administradores. La verdad, los dos me dieron el avión. Pero el domingo pasado, el del 202 me dijo que sí, que cómo no, que venía a cenar mañana. Y pues le dije a la familia, porque creo que ni les había comentado de la invitación. Uh, se pusieron como locos.

“¿Qué no te acuerdas que ese del 202 dijo que nos iba a quitar el elevador a los del primer piso, que porque nomás es un piso y nada más gastamos electricidad? ¿O ya se te olvidó cuántas veces nos ha visto feo y nos desprecia, que porque no tenemos empresas como él?” Bueno, pero es que si viene a cenar es una oportunidad de que cambie sus ideas, y de que nos tenga en más consideración, se me ocurrió decir. “Ah, si serás animal. ¿Quién va a saber lo que dijo en la cena? Vas a ver cómo, saliendo de aquí, va a ir a contarle a todos que los del primer piso estamos de acuerdo en quedarnos sin elevador, y que además ya reconocimos que sí somos medio mensos y que él con sus empresas es mejor que nosotros”. Cuando me dijo eso mi esposa, empecé a pensar que a lo mejor me había equivocado, pero mis hijos todavía lo pusieron peor.

Luis, que quiere ser presidente de su escuela, me dijo: “Y ahora, ¿cómo voy a ir con mis compañeros a tratar de ser elegido? ¿Qué les digo, que mi papá se puso de tapetito al vecino abusador, pero que yo soy distinto y seré buen presidente?” Ah, pues no había pensado en que una cena pudiese traer tantas complicaciones. La verdad, yo invité a los dos, y nada más pensando en que es mejor platicar con los vecinos que andarse viendo feo y medio insultando a cada rato.

“Pues sí, pero la del 201 no te ha contestado, ¿verdad? ¿Y qué crees que te va a decir cuando se entere que viene el del 202?” Bueno, la verdad es que ya se enteró. Creo que dijo que por eso no le gustan los amigos de su marido, porque puro jijijí, jajajá, y nunca hacen nada de provecho. Ah, y que se espantan fácil, también dijo. “¿No te digo, Enrique? ¿Para qué andas invitando a esos que nada más quieren la chamba de administrador para que los conserjes les hagan caso, y por el sueldito? En lugar de eso, deberías ver cómo ganas un poco más para pagar las tarjetas, que ya debemos mucho, o ver si ya ayudas a tus hijos con la tarea, que van reprobados. O de plano arregla la conexión de la tele, antes de que haya un corto. ¿No te digo?”.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Grandes, vistas desde otro lado
Primero el Estado
Grandes

>