Opinión

Que arraiguen
a la Conago

  
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Conago

El escenario es catastrófico: gobernadores inician su encargo con estados quebrados, endeudados por todos lados, sin dinero para cubrir la nóminas de fin de año, las policías sin funcionar, los proveedores gubernamentales con meses sin cobrar, las policías corrompidas e inservibles, la educación por los suelos. Por otro lado, los culpables del polvorín, los exgobernadores, huyen de la justicia –algunos ya de la Interpol.

El listado de bienes y cantidades de dinero tan sólo del gobernador de Veracruz, son para pensar en que los peores tiempos de la corrupción mexicana en el pasado era como jugar 'Turista' comparado con lo que esquilmó Javier Duarte. Son gastos demenciales, un número de propiedades inmanejables y cada día hay algo más. El gobernador entrante ha enumerado en su toma de posesión la cantidad de inmuebles que ha logrado recuperar y poner a nombre del estado en una suerte de expropiación; empresas particulares han decidido devolver dinero al sentirse acorraladas. Son varios los particulares que confiesan negocios ilegales con el exgobernador Duarte y que prefieren dar información y devolver dinero a estar en la cárcel o ver su prestigio por los suelos.

Quien fuera gobernador de Quintana Roo también anda a la fuga
–dicen que es peor que el veracruzano Duarte–; el de Chihuahua es investigado por diversas estafas; el de Sonora se entregó y la autoridad, en un acto que ni la mafia estila, le apresó al hijo y lo puso en una cárcel de alta seguridad; buena parte del gabinete del pasado gobierno duranguense está bajo investigación; el exgobernador Yarrington sigue siendo buscado por la Interpol y el nuevo gobierno de Tamaulipas descubrió que le tenían asignado como seguridad policías estatales; el flamante director general de Fonatur, exgobernador de Zacatecas, es acusado de fraude en su estado por cientos de millones de pesos; Gabino Cué, exgobernador de Oaxaca, no sabemos a dónde se fue, pero el sucesor tuvo que rendir propuesta en la madrugada en un estudio de televisión. Así las cosas.

Probablemente ha concluido una época de gobernadores abusivos. Ojalá empiece la de los gobernadores responsables. Esto se puede dar como reacción a la repulsa generalizada que han experimentado los gobernadores salientes y a las penas de prisión que algunos de ellos enfrenten. Si la formación personal no permite la honestidad y el comportamiento correcto, puede ser que la amenaza de castigo severo lo logre. La clase política ha perdido el respeto a la justicia, y como bien dice Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano: “el oro virgen del respeto sería demasiado blando sin una aleación de temor”.

La otra acción podría ser que en la siguiente sesión de la Conago –que se revivió para que los gobernadores priistas hicieran frente y chantajearan a los presidentes panistas– los arraigaran a todos para evitar el gasto de perseguirlos por todos lados por la robadera y hasta de ofrecer recompensa con dinero público para encontrarlos. Digo, más vale prevenir.

Twitter: @JuanIZavala

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