Opinión

Pymes exóticas: respuesta a cualquier necesidad

Hay en el mundo, y las habrá en México, Pymes atípicas que atienden nuevas necesidades e incluso necesidades futuras. Las hay que satisfacen una “supuesta necesidad” o crean una necesidad para la que ya tienen un producto.

Su especificidad no común permite darles la clasificación de exóticas. El ejemplo más extremo sin duda puede ser la empresa que echó a andar el estadounidense Gary Dahl en los años tardíos de la década de los setenta, en el siglo anterior.

La idea la tuvo este publicista luego de una larga plática con un amigo en California durante la cual el interlocutor manifestó a Dahl una serie de quejas con respecto a cómo había complicado su relación con su pareja una mascota a la que tenía que darse especiales cuidados que trastornaban la relación entre su esposa y sus hijos y entre los padres.

Con una visión especial Dahl determinó crear un concepto que tuvo mucho éxito a decir de la cantidad de ventas que consiguió acumular. Decidió vender una mascota que pudiera soportar el olvido de sus dueños; que no muriera si los propietarios salían de vacaciones, que no exigiera largos paseos, que no excretara o rociara con su orín todos los espacios del hogar derivado de su noción y defensa territorial.

Creó una Pet rock, una roca como mascota.

Aunque usted no lo crea, recientemente se realizó una subasta en Estados Unidos en la que salieron a relucir estas mascotas con certificado de autenticidad, que era otra de las ventajas de la “mascota”: venía incluida con determinados valores agregados entre los cuales se encontraba un certificado de autenticidad.

Resulta que el creador de este inútil concepto que le representó una buena cantidad de ingresos en los años setenta ha sido retomado en la actualidad.

Un sitio en internet, Think Geek, ofrece la nueva versión de las Pet rock pero ya con la modalidad de poderla conectar a la computadora mediante una USB. La piedra no consume energía del ordenador ni tampoco le distrae memoria o funcionalidades. No agrega valor a la computadora ni sirve para guardar información. No recibe ni manda. De hecho nada agrega a su presencia “conectada” a la tecnología. Pero cuesta seis euros. Es una Pet rock reloaded.

Para quienes gustan de las versiones originales en EBay se venden algunos ejemplos semejantes a los que se vendieron en los años setenta. La Pet rock iba en aquellos años acompañada con su caja impresa como hogar de la mascota, que por cierto podía llevarse a cualquier lado por tener una especie de asa que lo facilitaba.

Además, dentro de la pequeña caja se instalaba una especie de nido realizado con viruta de madera, dentro de una caja con sus respectivas perforaciones para que la piedra “pudiera respirar” y, por si fuera poco, un manual para atender e incluso poder instruir a la “mascota” a realizar ciertas “gracias” entre las cuales la que primero aprendía era a “hacerse la muerta”.

No es ociosa la información. Se estima que no menos de dos millones de estas “mascotas” fueron vendidas en Estados Unidos en la década mencionada. El precio varió en el tiempo pero siempre fue menor a un dólar. Las réplicas de las Pet rock cuestan de 164 pesos a poco menos de 180. Existe publicada una oferta para vender un kit de 10 Pet rock a 355 pesos mexicanos.

El espacio se ha agotado, pero pronto daremos cuenta de otras Pymes exóticas.

De tin marín…


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