Opinión

Pymes van por el gallo como patrimonio cultural

 
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Gallos. (Cuartoscuro)

Los criadores de gallos de pelea y más de un millón de mexicanos con al menos un gallo de pelea en su traspatio pugnan porque las peleas de gallo sean consideradas como Patrimonio Cultural Inmaterial en todo el país como ya lo hicieron varios estados, entre ellos Zacatecas y Aguascalientes.

Treinta y cinco municipios más en los estados de Veracruz, Michoacán, Puebla, Hidalgo y Estado de México están en la misma tesitura.

Saben que cuentan con la enemistad legislativa del Partido Verde, pero aun así mantienen su política de información que comprende explicar que la pelea de gallos tiene una historia antiquísima y la actividad económica que le rodea paga impuestos, genera riqueza y crea muchos trabajos directos e indirectos.

Vinculados directamente con la crianza de los gallos, por ejemplo, hay 26 fábricas de alimentos balanceados específicamente para la atención del gallo de pelea, las gallinas de combate (que también existen por cierto) y las gallinas que sirven para mantener viva la producción y crianza de esta actividad milenaria.

Son 27 empresas las que producen, distribuyen y venden navajas para los certámenes de pelea, 24 empresas incubadoras de huevos, 15 que están en la elaboración de accesorios diversos, diez veterinarias específicas para la atención del gallo, farmacias también con la especialidad y 30 criadores de razas finas.

Para enriquecer lo anterior debo decirle que la industria y la organización de palenques o “clubes de pelea” sostienen una actividad económica que es estimada en más de ocho mil 260 millones de pesos anuales.

Tan sólo en la elaboración de alimentos balanceados México es la sexta potencia mundial y dentro del continente americano produce dos quintas partes del alimento balanceado que se produce en esta región del mundo.

La producción de alimentos balanceados es ligeramente inferior a las 30 millones de toneladas por año. En América, México es el cuarto productor. Tan sólo de alimento balanceado estaríamos hablando de una actividad que ronda los 13 mil millones de pesos ya que en 2012 era superior a los 12 mil 125 millones.

Anualmente se desarrollan más de dos mil 500 palenques en el país más las peleas que se organizan y desarrollan alrededor de determinadas comunidades.

Es importante señalar que la legislación establece que no es ilegal el desarrollo de las peleas de gallos mientras no se cobre la entrada a presenciarlas o no se desarrollen apuestas organizadas.

Puede haber peleas pero lo que no puede haber alrededor de ellas son actividades de lucro.

Todo mundo se hace tonto porque se sabe perfectamente que en los palenques e incluso en esos “clubes” que se organizan de manera doméstica se ejercen apuestas.

Este colaborador ha sido testigo de eventos en los que dentro de la peleas de gallos se cruzan apuestas de camionetas contra camionetas e incluso terrenos o ranchos contra ranchos.

El mayor palenque del mundo se encuentra en Texcoco con una capacidad para seis mil 600 asistentes. En León está el segundo palenque con mayor tamaño en el mundo.

Uno de los criadores más importantes de México como es el caso de don Juan Greer, me platicaba que la mayor parte de las compras que le realizan de ejemplares de gallos de pelea se hacen por internet y que la mayoría de los compradores son mexicanos que están en Estados Unidos y que se compran para que se entreguen en México a sus familiares.

Estados Unidos fue en otro momento el país con mayor actividad de crianza de gallos de pelea, pero por las estrictas leyes que protegen a los animales la actividad fue trasladándose a otras partes del mundo.

La historia del gallo de pelea data de al menos ocho mil años. En Tailandia hay indicios de que se le domesticó y de ahí se traslado hacia China y de ahí a otras partes del mundo. Los griegos desarrollaban peleas y en Inglaterra también tienen registros de dicha actividad.

El emperador Severus fue quien los introdujo como práctica común en el Reino Unido.

En México debe de haber un sotck de no menos de 40 millones de gallos de pelea en crianza. Listos para pelea no deben de ser menos de cuatro millones de gallos. La industria de la navaja produce anualmente 335 millones de decenas de navajas anuales lo que implica la existencia de al menos 250 toneladas de acero.

Los gallos de pelea consumen 110 mil toneladas de alimentos al mes o 1.3 millones de toneladas por año. El ingreso bruto para la industria que produce estos alimentos relaciona con la actividad siete mil 200 millones de pesos anuales. En los rascadores o productores de jaulas están más de 66 millones de pesos en ventas y cerca de 500 millones de pesos en la producción y ventas de medicamentos o vitaminas para los animales.

Los galleros o simpatizantes de la crianza están organizados desde la década de los años setenta en una Sección Nacional de Criadores de Aves de Combate -afiliado a la Unión Nacional de Avicultores- y son miembros de la Sociedad Mundial protectora del Gallo de Combate con presencia en al menos 40 países.

Pugnan por que la actividad sea reconocida en todos el país como Patrimonio Cultural Inmaterial y por todo el país van explicando uno a cada uno de los legisladores que les escuchan la importancia económica de la actividad y la necesidad de tener las bases legales para que ésta siga generando empleo (estimado en 300 mil tanto directos como indirectos) y riqueza.

Efraín Rábago Echegoyen, presidente de la Sección Nacional de Criadores de Aves de Combate y presidente de la Comisión Nacional de Promoción Gallìstica y uno de los más apasionados defensores de la actividad es Juan Greer Delegado en Tuxpan de ambas delegaciones y criador con más de 50 años de actividad porque desde los 11 tuvo su primer gallo y cuenta con más de dos mil 500 gallos de pelea aunque en ocasiones, como ahora, llega a vendérsele todo el stock. Tan sólo para la alimentación de las aves don Juan llega a invertir poco menos de cuatro mil pesos diarios cuando tiene sus “rascaderos” llenos de animales.

Por cierto, estudios de la Facultad de Veterinaria en la UNAM establecen que la territorialidad de los gallos de pelea es tal que para ellos la actividad de pelear es innata. Don Juan Greer nos ha comentado que él ha visto pelear a muerte a polluelos con tres días de nacidos.

Otra experiencia que constata su propensión a la defensa de lo que estima su territorio deriva de haber dejado sin comer durante dos días a un gallo de pelea. Cuando se le suelta se encontró con estos elementos en su entorno: una gallina, otro gallo de pelea, alimento y agua. El gallo, cuando es soltado, antes de ir por la gallina o por el alimento o por el agua, lo que hizo fue a pelear con el otro gallo en defensa de su territorio.

La crianza y la actividad del gallo de pelea es mucho más que una actividad económica. Es tradición y por ello despierta tal nivel de pasión a quien a las actividades derivadas de la crianza surgen.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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