Opinión

¿Pymes rescatan a Guerrero?

Convertido en un polvorín, uno de los estados de la República Mexicana con mayor potencial productivo es sin duda la entidad más pobre de México.

Cabeza en la producción de jamaica, uno de los líderes en la cosecha de mango, relevante en la de limón, líder en producción de coco, con litorales que permiten pensar en paraísos turísticos y pesqueros, Guerrero es el estado con mayor rezago social y productivo.

La pregunta es si la política pública quiere hacer algo por esa entidad, porque de que se puede, se puede.

Proyectos como el que en un pasado muy reciente planteó Hormilson Cruz Ríos, colombiano, nacionalizado mexicano, uno de los conocedores más reconocidos en materia de plantaciones boscosas y de bambú. El dirige la empresa Alimenta SA.

Estudioso reconocido internacionalmente,  planteó la posibilidad de llevar a cabo en Guerrero, Tabasco, Campeche, Puebla y otras entidades, proyectos productivos integrales derivados de la siembra de bambú. Se había pensado inicialmente en Guerrero por las condiciones en las que se encontraba entonces -poco menos de un año- que nada tienen que ver con las condiciones lamentables en las que hoy se encuentra.

Es un proyecto con tres vertientes: una zona productora de bambú para generar biomasa, una planta para convertir esa biomasa en pellets de bambú y una tercera fase para producir energía eléctrica con esos pellets.

Para la primera fase se contempla un periodo de más de 20 años por ser el bambú una planta perenne. La inversión a realizar en tres años sería de 9.38 millones de dólares (mdd). Cuando la plantación alcance madurez generaría ingresos brutos por 4.9 mdd e ingresos netos por 2.72 mdd. La TIR del proyecto de la plantación es de 21.96 por ciento. El payback es de siete años.

Para la segunda etapa -pellets de bambú-, la fábrica producirá 60 mil toneladas de bambú pellets por año, con inversión de 7.81 millones de dólares. Este tamaño de fábrica es considerada de producción media y se puede llevar hasta 200 mil toneladas por año.

Si la fábrica considerada vende la producción a Europa, generará ingresos brutos de 11.28 millones de dólares e ingresos netos de 3.74 mdd al año. Bajo este esquema la TIR del proyecto es de 40.70 por ciento y el payback es de cuatro años.

Para el caso de que quiera llevarse adelante una tercera etapa, la generación de energía eléctrica, se utilizaría las 60 mil toneladas de bambú pellets por año. Esta producción de pellets puede generar 12,300 kw/h y si se considera un valor de venta de 0.11 dólares por kw/h, los ingresos brutos serían de 11.8 millones de dólares anuales.
El asunto cuando llegó a plantearse se quedó en veremos y ya logramos ver qué produce ese tan mexicanísimo “veremos”.

Proyectos hay, generosos incluso, para esa tierra aparentemente alejada “de la mano del Señor”. Mucho más temprano que tarde tendrá que pensarse en una política pública que privilegie a esa entidad por sobre la atención del resto de los estados del país y en ella sin duda los proyectos que generen pequeñas empresas viables y sustentables deberán ser el corazón de la política de recuperación de esa entidad.

Guerrero es lo que estamos viendo luego de décadas de olvido, de negligencia, de corrupción y pobreza tolerada.

La factura a la vista y los paganos los de siempre.

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