Opinión

Pymes reclaman respeto al marco del derecho

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Saqueos protestas gasolinazos

En la tarde, cuando aún era de día, un grupo de 10 o 12 personas llegaron a un centro prendario y sin decir 'agua va' irrumpieron en éste. Unos rompían los vidrios con una suerte de mazos mientras otros con guantes recogían de su interior las prendas en exhibición. Otros se dirigieron hacia las mercancías almacenadas sin exhibir mientras que otros, con equipamiento pesado, abrían la caja de seguridad de esa casa de empeño.

Se fue mercancía que ya era de la empresa, mercancía que era vigente en el servicio prendario y mercancía que valía para el dueño muchísimo más de lo que se le prestó. Posiblemente el collar de la abuela o bisabuela, el reloj que fue de mamá o la argolla del casamiento. Muchas prendas ni remotamente iban a ser abandonadas. Hoy nadie sabe de su paradero. Nunca regresarán a sus dueños originales que tendrán que negociar con los responsables de esa casa de empeño cómo compensarán el robo. No faltará quien piense en la posibilidad de que el negocio se haya quedado con la prenda conociendo el valor que tenía.

Lo curioso del caso es que el esquema de operación referido se repitió en varias casas de empeño cercanas y hay quien afirma que los mismos que operaron en una de las casas lo hicieron en otra o en otras locaciones. Quien va a robarse una pantalla de plasma no necesita un mazo ni tampoco guantes para evitar cortarse con los vidrios de un mostrador. Para robarse una lavadora y echársela a las espaldas no se va con una barreta de acero cargando. Tampoco se va a robar un horno de micro ondas con pinzas de presión.

Y en el 'miércoles negro' se realizaron operativos de saqueo en 36 establecimientos de servicio prendario en la zona norte de la capital y en partes del Estado de México como Naucalpan y Ecatepec. Las franquicias más golpeadas: Cash Apoyo Efectivo y First Cash. Este jueves fueron otras dos en Veracruz.

En el país hay dos mil 748 establecimientos de servicio prendario de 19 marcas. Se estima extraoficialmente que habrá un 30 por ciento de establecimientos que no están organizados dentro de la Amespre, la asociación que agrupa los intereses de este sector empresarial fundamentalmente pequeño o micro.

Las estimaciones de las pérdidas se calculan en 120 millones de pesos aunque habrá mexicanos que jamás volverán a tener en sus manos prendas que quizá fueron parte de la tradición de la familia por generaciones enteras.

Dos de cada tres mexicanos acuden a una casa de servicio prendario y el promedio de préstamo es de mil pesos. Cada día 111 mil mexicanos, poco más que lo que tiene de capacidad el Estadio Azteca, van a un centro prendario a depositar alguna prenda por el que reciben un dinero en efectivo.

Entre 75 y 80 por ciento de los mexicanos regresan por su prenda porque saben que cuando la requieran estará ahí.

Los empresarios de estas empresas de servicio están muy asustados y molestos. Lo segundo porque en el rubro de 'saqueo' el seguro que tienen contratado no opera. Es el mismo caso que en las grandes cadenas comerciales.

LO PERDIDO, PERDIDO
Igual de preocupados y molestos están los dueños de las abarroteras al mayoreo. Los comercios agrupados en la ANAM, la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas, tienen 220 grandes centros de distribución que surten de mercancía a cuatro mil tiendas de atención a particulares y a dueños de pequeñas tienditas.

Al día de ayer por la noche ya se habían tomado las decisiones de mantener cerrados 150 puntos de venta de estas marcas abarroteras. De esas cuatro mil tiendas se abastecen fundamentalmente 635 mil abarroteras, misceláneas o minisupers.

Los 220 grandes centros de distribución ya comienzan a enfrentar problemas logísticos  porque los centros a donde llevan la mercancía están cerrados o porque las vías de acceso están bloqueadas o por la inseguridad que significa la calle.

Iñaqui Landaburu demandaba ayer inmediata respuesta de las autoridades alertando de que si no hay seguridad pudieran presentarse problemas de abasto de básicos. Los abarroteros mayoristas no venden ropa o moda. Sólo básicos.

Rafael Mondragón, presidente de la Amespre, así como Iñaqui, ponen un punto clave en sus declaraciones, como lo hace la ANTAD en su oportunidad: que la autoridad responda con eficiencia en la necesidad de hacer respetar el marco del derecho.

De eso está pavimentada la carretera del crecimiento económico: de respeto al marco del derecho. Res-pe-to.

¿Too much?

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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