Opinión

Pymes, entre el gasolinazo y el muro de Trump

 
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Este viernes el gabinete federal habrá de retomar el enfrentamiento que ya se dio entre los funcionarios que son partidarios de continuar con el aumento a los precios de las gasolinas y el diésel y quienes creen que ello demostraría una falta de sensibilidad política e implicaría un costo político que tendrá que pagarse en las próximas elecciones en estados y municipios al igual que en el 2018.

Una encuesta de UNIVERSO PYME en redes sociales e internet señala que el 54 por ciento de los votantes afirma no creer que el Gobierno Federal continúe con los gasolinazos mientras que el 43 por ciento sí lo cree.

No cabe duda que de aplicarse la medida el descontento popular habrá de retomar una senda que entró en paréntesis con la suspensión temporal de la estrategia.

El gobierno pretende reducir un subsidio que finalmente beneficia más a los sectores con mayores ingresos. Eso lo puede entender la población.

Lo que no entiende es cómo es posible que se decida que la población pague más caro los combustibles mientras en otros cajones la flexibilidad ronda el cinismo.

Los empresarios se cuestionan como existe tanta puntualidad en las elevaciones de los precios que pagan los particulares por la gasolina que compran cuando en el 47 por ciento de las gasolinerías revisadas por PROFECO recientemente se encontraron irregularidades en el surtir contenido por debajo de lo que el consumidor paga.

O cómo es posible que durante tantos años, al menos tres sexenios se haya tolerado impunemente el robo de combustibles de los ductos de Pemex a extremos que la ex paraestatal se ha estimado que perdió 160 mil millones de pesos entre los años 2009 y 2016 según información proporcionada en este diario por el reportero SERGIO MEANA.

Entre los años 2011 y 2015 la perdida de dinero por la ordeña de los ductos pudo estimarse, según otro cálculo, en 216 mil 456 millones de pesos o 4 millones 293 mil litros diarios de combustible.

Este columnista en 2002 fue enterado (al lado de otros dos columnistas) por FRANCISCO GIL DIAZ, en ese entonces Secretario de Hacienda, del "escándalo que representa el hurto por la ordeña de ductos de Pemex en la región del Bajío".

Volábamos en ese entonces hacia la frontera con Estados Unidos en el jet de Bancomext. Era una primera noticia de lo que finalmente sería una práctica común consentida por aquel gobierno, el de Vicente Fox, que continuaría con el de Felipe Calderón y que a la fecha, con Enrique Peña Nieto no ha sido capaz de controlarse. Tres sexenios. No cuatro años o siete años. Por 18 años no se ha podido dar fin a esa práctica mientras que la aplicación de los gasolinazos se propinan con la mano en la cintura.

Para no mencionar los recursos públicos que tienen PRESUMIBLEMENTE, malos destinos como lo señala la Auditoría Superior de la Federación recientemente. Nada menos que 165 mil millones de pesos de la Cuenta Pública 2015 de los cuales 100 mil millones corresponden al Gobierno Federal. Ver la noticia redactada por VICTOR CHÁVEZ en este diario.

Por ello la población y en específico las Pymes entran en enojo al ver que por un lado se ajusta la tuerca al consumidor y a las MiPymes mientras que por otro lado existe manga ancha a que las irregularidades señaladas se mantengan impunes.

Ya veremos quién gana. Un retomar los gasolinazos cuando vienen momentos muy complejos y difíciles de enfrentar no ayudarán a que la popularidad del actual gobierno siga perdiendo escalones a pasos agigantados.

El Sr. Trump ha ordenado el inicio inmediato de la construcción de un muro en la frontera con México sin tener la garantía de que México habrá de pagarlo de manera directa y voluntaria o de manera indirecta e involuntaria.

La carta fuerte del Gobierno de Estados Unidos habrá de soltarse cuando pretenda de una negociación del TLC absolutas ventajas para "sus trabajadores" en contra de los intereses y posiciones de sus socios comerciales.

Una negociación en la que el socio más fuerte avisa, advierte o amenaza que habrá de obtener ventajas a sus trabajadores de los socios (¿socios?) que han abusado de su país y que si no lo logra habrá de salirse del acuerdo, no parece ser un buen inicio de la renegociación. Sabemos que un trágico final tendrá un costo trilateral que resultará para México más complejo de asimilar dada nuestra dependencia hacia la Unión Americana.

En ninguno de los apretones, del precio de las gasolinas y el diésel o de la renegociación del TLC el asunto es parejo.

De Tin Marín...

Y el INADEM en espera de que llegue el nuevo director. Salud.

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Twitter:@ETORREBLANCAJ

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