Opinión

Pymes creadas
a “ex profeso”

Hace cuatro años los industriales del sector de los fungicidas para el campo invitaron a Universo Pyme a compartir con ellos un congreso anual en el que conocimos el esfuerzo por acopiar, limpiar y luego reutilizar los plásticos involucrados en sus envases que son celosamente limpiados ante los componentes muy contaminantes que suelen contener.

La organización de empresarios lamentada que al final de ese esfuerzo contaran toneladas de plásticos ya limpios sin poder ser reutilizados, a pesar de que pueden ser usados en la elaboración de bancas públicas, coladeras de drenaje, tapas de drenaje, postes, lámparas, pallets…, centenares de usos.

Universo Pyme sugirió que se utilizara el Fondo Pyme para crear una decena de empresas vinculadas a ese esfuerzo del sector, y que esas empresas produjeran una renovación de productos con uso social o urbano.

La clave está en la capacidad de comprometer a municipios o ciudades a consumir lo que estas empresas produzcan. Pudieran ser empresas cooperativas de jóvenes mexicanos.

De nada sirve tener los productos si las instancias que pueden aprovecharlos se niegan a adquirirlos aunque estos productos sean innovadores, buenos e incluso más económicos que los que regularmente compran.

Se tendría que garantizar que habrá compradores con voluntad de hacer un cambio en sus hábitos de compra muy frecuentemente ligados a prácticas corruptas.

Lo misma posibilidad se presenta con la reforma energética. Se antoja que los legisladores en las leyes secundarias pudieran impulsar el reclutamiento de Pymes en capacidad de atender las demandas de las grandes empresas, extranjeras o nacionales, que sean acreditadas con contratos de explotación, extracción, enriquecimiento o aprovechamiento de nuestros recursos petroleros o petrolíferos.

Un lector de esta columna, Juan Antonio Romero (petrolifting@gmail.com), articula una serie de ideas que pudieran derivar en la creación de “consorcios petroleros de MiPymes” que pudieran estar en capacidad de surtir desde productos, partes o servicios a las grandes de la industria petrolera mundial, presentes en alguno de los 12 estados del país que cuentan con algún peso en la industria petrolera, de extracción de gas o de producción de petroquímicos.

Estos “consorcios” son una suerte de aglomerados Pymes con potencialidad para ser proveedores hasta ciertos niveles de la industria energética nacional en posibilidad de ser apoyados por el Fondo Emprendedor.

A las grandes empresas, a las que se han adjudicado contratos integrales, las leyes secundarias pudieran obligar a que incorporen en algún porcentaje a estos consorcios como grupos de Pymes en potencial de ser sus proveedores.

El nivel de contenido nacional de los “contratos integrales” fue bajado de 40 a 25 por ciento por la inexistencia de empresas nacionales capaces de ser proveedoras.

Pudiera ser el momento de impulsar la creación de estos consorcios que con el tiempo y la experiencia tendrían un peso más significativo en las actividades de la industria petrolera nacional. No es fácil ser proveedor en esta industria y menos fácil es participar en las licitaciones, pero si las grandes beneficiarias de esta reforma estructural tuvieran como obligación impulsar a Pymes en su cadena de proveeduría, con el tiempo tendríamos un avance de estas empresas en una tercera parte de los estados del país donde la industria petrolera tiene asentadas sus actividades.

Soñar no cuesta nada, ¿verdad legisladores?

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