Opinión

Pymes colapsadas

 
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demolición

Septiembre nos trajo tremendos movimientos telúricos que afectaron a poblaciones y la infraestructura de seis entidades del país. La situación, a pesar de que mucho se ha dicho, escrito y visto es sensiblemente más grave de lo que suponemos.

Sin demérito y con la pena que nos causa saber de la pérdidas humanas, la crisis apenas ha comenzado a tomar forma. Lo ideal es que gobiernos de esos estados, municipios y el gobierno federal, con el indudable apoyo de la población civil, encontremos la manera para que lo que los daños que los terremotos trastocaron gravemente sean subsanados y la crisis social tenga un atajo insalvable

Lo más grave está en los hogares de las familias afectadas, muchas, muchas de las cuales siguen y seguirán viviendo a 'cielo abierto'. Es necesario darles lo más pronto posible las condiciones para hacerse de un techo lo más digno posible para que resistan el proceso de reconstrucción, que no concluye con proveerles las condiciones para que se hagan de otro lugar en donde dormir y mantener la unidad de esas familias.

También es fundamental reconstruir la fibra económica.

Es una pena lo que se vive en seis entidades, pero en tres de éstas, Chiapas, Oaxaca y, sobre todo Morelos, la situación es particularmente delicada. Este colaborador de EL FINANCIERO vive en esa entidad y por la red de apoyo que nuestra comunidad articuló durante la primera semana posterior al 19 de septiembre sabemos hoy que en el estado que gobierna Graco Ramírez hay pequeñas poblaciones en las que no menos de 60 por ciento de las casas se colapsaron o no tienen manera de ser reconstruidas.

Tampoco los pequeños negocios, los más afectados, los que por lo regular juegan un papel relevante en el tejido social. Las pequeñas tiendas de abarrotes, las tortillerías, las recauderías, verdulerías, carnicerías, tlapalerías, papelerías y varias otras, fueron las que más fueron afectadas. Las economías de muchos pueblos de los tres estados mencionados están quebradas. Será necesario imaginar programas, estrategias que permitan que mientras se levantan las casas, el pueblo tenga actividad económica de dónde ganarse la vida.

Cito el ejemplo de Jojutla. Una población que era un imán económico en parte regional de Morelos. Muchos morelenses iban a Jojutla a ganarse la vida. Roto Jojutla, los trabajos que ahí se articulaban y la actividad económica que cobijó quedó fracturada. Jojutla no sólo se 'rompió', sino que agravó las condiciones económicas de decenas de pueblos y municipios cercanos.

Si no generamos los hogares que ese estado, al igual que Chiapas, Oaxaca y Puebla requieren, al tiempo de incentivar las condiciones para regenerar los pequeños negocios y poco a poco recomponer la vida económica de la entidad y de las poblaciones más afectadas, estaremos generando las condiciones para que la criminalidad nos de ejemplos que vamos a lamentar y presiones que serán caldo de cultivo para los denostados partidos políticos.

Dura prueba enfrenta Alejandro Delgado Ayala como presidente del Inadem. Las condiciones le exigen trabajar no sólo con rapidez sino con imaginación extrema y coordinación con los Sedecos de las entidades y los responsables de la promoción económica de los municipios afectados. No puede dejar de escuchar propuestas y aceptar cuanta voluntad sincera se ofrezca para recomponer las cosas de la manera más eficiente y rápida posible.

Le anoto lo que está sucediendo en Morelos porque conozco mejor esas historias. No han faltado los presidentes municipales que ya están condicionando que las labores de reconstrucción de hogares tendrán que hacerse de manera preferente por negocios locales o regionales vinculados con sus amigos o compadres. Hay autoridades locales que nunca se habían dedicado a la construcción y ahora resulta que tienen compañías o intereses en negocios relacionados con la edificación.

La corrupción en su máxima expresión. Por supuesto que en su momento le daremos detalles. 

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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