Opinión

Pyme promueve un México “siempre verde”


 
Santaclós optaría, al igual que los Reyes Magos, por esta alternativa que ofrece una Pyme mexicana.
Pero comenzamos la columna con cifras que NO le van a gustar.
 
A un cupo de 100 mil butacas, el número de árboles que se talan anualmente en México llenarían 20 veces el Estadio Azteca. Si en lugar de estar ocupando una butaca estuvieran apilados, como si el Monumental estadio lo ocupáramos como cacerola tendríamos un total de mil 404 “llenos”.
 
Cada árbol con 10 años de edad, capta 6 kilogramos de CO2. Los que viven, porque los que se talan total o parcialmente no pueden cumplir con esa función.
 
 
Si habláramos de árboles que mueren porque fueron usados para adornar el fin de año tendríamos que citar 2 millones de casos. Dos millones de árboles “naturales” que los mexicanos compran en estas épocas.
 
De esos 2 millones un millón son árboles que nacieron en el territorio y un millón importados desde Estados Unidos, desde Canadá y… asómbrese: de CHINA. Sí, de China.
 
 
No menos de 400 mill0nes de pesos en compras de árboles importados que posteriormente van a ser vendidos, en promedio, en lo doble, según explican al columnista.
 
Una Pyme mexicana da la opción de “adoptar” un árbol VIVO para que mejor adorne su hogar en estas Navidades con el compromiso de que ese especimen, por cierto, endémico de nuestro territorio, sea replantado o aprovechado en compromisos de reforestación a principios del año entrante.
 
Es decir, “compra en adopción” el árbol con el conocimiento de que mientras esté con usted habrá de cuidarlo porque en febrero siguiente será reubicado en otro territorio para que siga creciendo. Este sí es un árbol vivo.
 
Quienes quieran presenciar el posterior proceso de reforestación pueden hacerlo, aunque también puede ser el caso de que el consumidor no regrese el árbol porque decidió colocarlo en su casa, frente a su casa o cercano a su casa.
 
Este modelo de negocio lo tiene en México SIEMPRE VERDE, una empresa que encabeza JUAN CARLOS CORTINA y que inició hace 4 años, en 2009 cuando logró colocar 2 mil ejemplares salvados que en el 85 por ciento de los casos siguen creciendo y cumpliendo su función de limpieza del medio ambiente.
 
Y todo comenzó con una pregunta mientras se bañaba. ¿Qué no se podrá hacer algo con esos árboles para que no acaben como basura en las calles o en los camellones? Juan Carlos encontró la respuesta: Sí.
 
Los árboles de este modelo de negocio son árboles de 10 años de edad que difícilmente se pierden en la maniobra de “banqueo” que significa retirarlo del lugar en donde lleva plantado diez o más años para pasarlo a una maceta en donde permanecerá hasta que llegue el siguiente febrero y regrese a tierra firme,
 
Hay profesionales en la trata de árboles para hacer estas maniobras y el índice de sobrevivencia del ejemplar es superior al 90 por ciento, contra la triste realidad que significa el “modelo” de comprar un árbol cortado para luego tirarlo.
 
Hay 2 millones de árboles de navidad “naturales” que en enero se tiran a la calle, se queman o se dejan a la suerte de los transeúntes o del tráfico. Por ellos los consumidores habrán pagado un estimado de mil 600 millones de pesos pero más allá de los centavos está el asunto de que esos árboles estaban en posibilidad de cumplir sus funciones ecológicas naturales en beneficio del equilibrio del medio ambiente.
 
El ritmo de este modelo de negocio implica que durante junio la empresa SIEMPRE VERDE pasa los árboles de tierra firme a una maceta en donde tardan cuatro meses en adaptarse con el cuidado de especialistas. Los árboles se compran en viveros del estado de México o de Perote.
 
 
Para cuando inicia la entrega de los ejemplares, por estas fechas, el árbol ya está adaptado a la maceta. Se entrega al consumidor una guía para el cuidado del ejemplar y para el período que comprende entre el 7 de enero y el 31 de enero la empresa pasa a su domicilio por el árbol para ser trasplantado en procesos comprometidos de reforestación fundamentalmente en Río Frío o en el DF.
 
En 2009 colocaron 2 mil ejemplares, que subieron a 4 mil el año siguiente y a 8 mil el siguiente año. En éste piensan colocar 5 mil porque han replanteado la logística de recolección para abarcar mayor territorio.
 
Así es que si usted tiene vergüenza como el autor de esta columna de que vivamos en un país que ocupa el séptimo sitio mundial en deforestación, bien valdría la pena invertir unos pesos más en un árbol de origen nacional que alcanza, maduro una altura de no menos de 40 metros y que terminada la época navideña va a seguir creciendo en territorio nacional.
 
Un modelo de negocio así, que se sepa, no existe en América Latina, al menos y próximamente será posible aplicarlo en otros estados más entre ellos Jalisco, Puebla y Querétaro.
 
 
Interesados en esta opción, en apoyar a esta Pyme, pero sobre todo en combatir la deforestación estúpida que desarrollamos en México mediante esta pequeña trascendente decisión ante el reto del árbol navideño comunicarse al 9000-4600 o a la página www.siempreverde.mx 
DE TIN MARÍN
 
 
¿CUÁNTO tiempo más permitiremos los consumidores mexicanos que las empresas telefónicas en México que ofrecen el servicio de telefonía celular sigan ofreciendo servicios TAN pero TAN malos a precios altísimos?
 
 
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