Opinión

Pyme mexicana crea el ya mundialmente famoso aerothon

 
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Universo Pyme.

Impulsor de una de las historias de emprendimiento mexicano que conmovió al periodismo europeo y estadounidense, ahora promueve un evento deportivo internacional en el que está especialmente interesada una firma multinacional que rubrica eventos deportivos en el mundo entero.

Pablo Renato López Garibay creó el exitosísimo concepto de Las Galletas del Semáforo, en 1999.

Un muchacho que estudiaba gastronomía es invitado a no regresar al colegio hasta que no cubra las dos mensualidades en sus colegiaturas atrasadas. Decide entonces regresar a su tierra, Querétaro, pero ni para el camión le alcanza.

Una amiga de un año superior le sugiere que elabore galletas con el poco dinero que tiene en el bolsillo, y no sólo le sugiere sino que incluso le enseña a elaborarlas en su cocina, en la cocina de ella porque el departamento en donde Pablo Renato vivía no contaba con horno.

El problema no fue elaborar las galletas sino perder la vergüenza para venderlas en un semáforo de la conocida zona de Polanco donde en un alto Pablo pudo vender las primeras dos bolsas de galletas a una joven y guapa conductora quien decidió comprarle “porque con la pena que traes no serás capaz de vender ninguna”.

Ese fue el principio. Pablo fue capaz de construir un emporio con ventas mensuales ligeramente inferiores al medio millón de pesos y un ejército de centenares de vendedores jóvenes, con lentes, con el sombrero clásico de un chef, la bata correspondiente y la consigna de vender esas galletas para “ayudarme a mantener mis estudios profesionales”, lo que entre otras cosas, era cierto.

Además Pablo se hizo proveedor de cientos de cafeterías en un proyecto empresarial que, por cierto, fue Universo Pyme quien primero lo 'destapó' cuando apenas comenzaba Pablo a tener éxito. La prensa europea y la norteamericana retomaron la historia para documentar esa maravilloso cuento de princesas y príncipes del emprendimiento mexicano.

Luego Pablo se alejó de ese proyecto, construyó su casa en el Estado de México, aprendió a volar en parapente y en su gusto por vivir bien
--que no necesariamente vivir con todas las comodidades-- levantó una cabaña en Malinalco con la idea de que nunca se concretó de venderla y con ello hacer otros desarrollos inmobiliarios.

El caso es que la pasión por volar le llevó a Europa a espacios reservados para ese deporte donde conoció a deportistas extremos, desarrollos turísticos vinculados con esos deportes, esquiadores, rapelistas, pilotos de parapentes, motociclistas de campo traviesa, ciclistas, en fín, amantes de la adrenalina.

En una de esas, entre ensayo, error y en todos fracaso, alguien le aconsejó que propusiera a un político presidente municipal en uno de los municipios de Querétaro la organización de un evento al que convocara a deportistas del parapente de todo el mundo. Se le pidieron 150 mil pesos para poder cumplir con la bolsa de los premios. Y el presidente los puso, uno por uno. Pablo no tenía idea alguna de cómo convocar.

En redes sociales se hizo la invitación al pequeño grupo de deportistas mexicanos que en la práctica de parapente pudieran estar interesados en el evento.

Para sorpresa de Pablo, Paul Guschlbauer, campeonísimo mundial del Parapente Cross Country, patrocinado de corazón y nacionalidad por Red Bull, contestó a la invitación abierta y prometió que estaría presente. Esto bastó para que las grandes cadenas de televisión especializada en deporte acudieran a Pablo para pedir detalles del evento y luego de las publicaciones decenas y decenas de deportistas mexicanos en la especialidad, todos casi en el renglón de deportistas amateurs, procedieron a inscribirse para estar presente en el evento mexicano.

Cerca de 80 inscritos de cinco países acudieron a la convocatoria. Había nacido el primer Aerothon en el mundo que combina la carrera (seis kilómetros), la bicicleta (23 kilómetros en montaña) y un viaje de parapente que tiene que cumplir con 15 kilómetros de distancia. Se compite en individual o en equipos por especialidad.

El evento acabó siendo un aparador de promoción turística que todo mundo adoptó con celeridad al extremo que Cuba fue de las primeras naciones que se inscribió dentro del circuito.

Hoy se cumplen 10 Aerothones en casi todos los continentes del mundo y Pablo no deja de viajar para considerar los escenarios y comprobar las rutas y características antes de dar el VoBo para conceder la sede, ya que el joven mexicano, autor de Las Galletas del Semáforo es el dueño de la marca y del concepto que ya es conocido a nivel mundial, entre otras cosas por el impulso comercial que Hunters Management ha dado y que ha generado un interés especial entre impulsores del turismo ecológico, muy cercano a los patrones de consumidores de estos deportes y de las marcas interesados en patrocinarlos.

Hoy Pablo Renato está cerca de la negociación para ceder parte del proyecto al Red Bull y mantenerse como clave dentro del modelo de Aerothon. Olvidó las galletas, está metido de lleno en la idea de vender la organización, no porque lo hubiera imaginado sino porque a la marca Red Bull se le ocurrió acercarse para hacerle la propuesta.

No deja de sorprendernos Pablo Renato López Garibay.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopymecom.mx

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