Opinión

Pyme mexicana con invento mundial atorada en certificación

"Perenganita de tal" fue diagnosticada con un tumor canceroso en la parte frontal de su cerebro, justo en la parte media del cráneo, impactando sus dos hemisferios. Digamos que el mal, del tamaño de una pelota de golf o quizá un poco más de diámetro, estaba atrasito de donde nacen sus dos cejas.

No había otra más que extirpar. De la operación salió bien pero la intervención le dejó con un hueco en la frente. En términos simples pero no faltos de respeto diríamos que le quedó una abollada en la frente imposible de soslayar.

"Perenganita de tal" no tenía dinero para una prótesis fabricada con sofisticadas aleaciones a base de titanio. La prótesis le costaba en ese entonces más de 60 mil pesos. Imposible de pensarlo siquiera.

"Perenganita" es una de esas mexicanas que sale a la calle solo con la bendición de la Virgen de Guadalupe. Afortunadamente un invento del Dr. Luis Delgado, mexicano, Neurocirujano, le dejó su frente mejor que como la tenía sin la menor huella de la intervención. Un invento que le aportó el mismo galeno y que de haberle costado, no hubiese superado los 2 mil pesos.

Un invento mundial a base de la combinación de polímeros modernos que pueden moldearse a gusto y necesidades de la medicina moderna y que fue aplicada por ocasión primera en 1986. Nada hay similar en el mundo.

Ni los Alemanes la tienen, para acabar pronto.

El invento de este médico mexicano lo pulió una Pyme en la que participa su hijo del mismo nombre, pero de profesión Químico, un famoso QFB al lado de dos socios: Karina Ramírez y Francisco Solis.
Se trata de la combinación de dos plásticos que comienzan a solidificar en pocas horas posteriores a una operación en la que el médico hace un “resane” de un hueso dañado. En doce horas queda tan fuerte como un hueso natural.

Es un material que no genera rechazo, que es biocompatible y que no ha presentado reacción alérgica en ninguno de los más de 600 pacientes que hoy la portan en su interior, los más en el cráneo.

Aunque la autoridad solo le quiere reconocer poro más de 130 casos exitosos, asunto que atenderé después.

La razón social de la empresa es EPÓXICOS PARA LA SALUD y tiene tres marcas: Masi-Epoxi para aplicación en humanos, Masi Dent para prótesis dentales y Zoo-Prox para prótesis veterinarias.

Su primera aplicación fue precisamente en el cráneo de Fulanita de Tal en 1986 sin que a la fecha esa paciente haya presentado reacciones negativas. Se ha continuado el uso tanto en operaciones de cadera y en la Columna vertebral. Pudiéramos decir que a este producto la osteoporosis “le hace los mandados”.

Se dicen capaces de resanar ausencia de hueso en la cavidad donde embona un fémur e incluso poder reconstruir a la perfección la cabeza del fémur. Sustituye a las placas metálicas que resultan incosteables para la medicina social.

El asunto ha derivado también en la recomposición o reparación de los caparazones de tortugas marinas que, nos explican, suelen morir cuando su concha se avería. Por el momento analizan su capacidad para sustituir huesos enteros dependiendo de la carga a la que está sometido, digamos, un brazo o una pierna o muslo.

El material necesario para cubrir una prótesis de cráneo de 10 centímetros cuadrados con un grosor de entre 5 y 8 milímetros costará acaso mil pesos.

Hay huesos animales que han estado en contacto con poderosos ácidos que han perdido materia que se sustituye con estos materiales inventados por los mexicanos que por cierto ahora se encuentran en la encrucijada de lo legal.

Refiero esto para que las autoridades contemplen que el tránsito hacia la legalidad no es un “enchílame esta gorda”.

Estos muchachos tienen un invento de alcance mundial. No pueden patentar su producto en todo el mundo por el costo que esto significa pero ya no digamos patentar en el mundo: no pueden con los parámetros de las exigencias mexicanas.

Ellos no llegaron a quejarse a Universo Pyme ni reniegan de la necesidad de cumplir con la parametría oficial mexicana, pero sin decir una sola palabra se les nota que están, hablando en términos de la neurocirugía: “hasta la coronilla”.

Porque la COFEPRIS que cumple una muy importante labor legal en apoyo a los consumidores mexicanos y que trabaja para la existencia legal de productos y empresas atendiendo a los interese ciudadanos, ha impuesto, como marcan sus parámetros de certificación pruebas muy altas para cubrir para reconocer aptitudes y habilidades de productos pero en ese camino no contempla quizá que puede tratarse de una pyme quien encabeza la virtud de un producto o servicio.

La solicitud acaba siendo clara: que una dependencia del gobierno federal no acabe siendo una enemiga involuntaria de la Pyme.

Y no es que la Cofepris sea en este cuento la villana de la historia sino que en ocasiones los estándares de certificación acaban siendo un obstáculo para una empresa que, como la que hablamos, ha recibido antes un apoyo federal para existir.

Incubada por Innova UNAM, esta empresa hoy, sin que se queje de ello, aclaro nuevamente, tiene problemas para venderse en el país y exportarse a otros países porque los lineamientos de certificación no le aceptan por ejemplo, los 600 casos de éxito en los que ya se aplicó el invento porque hace 28 años no existía el departamento de certificación que de Cofepris tiene que tomar cartas en este asunto.


Asunto que, suponemos, una plática entre ENRIQUE JACOB ROCHA, Presidente del INADEM y Mikel Arriola, responsable de la Cofepris pudieran arreglar con una reunión para ver el “cómo sí” se pueden arreglar las cosas. Porque no se vale que una institución apoye la creación de empresas innovadoras y otra, involuntariamente, insistimos, las detenga en su proceso de consolidación.

Para comunicarse con esta empresa al 04455-5405 8502 o al correoKarina.ramirez@zoo-prox.com


Correo: direccion@universopyme.com.mx