Opinión

Puerco


 
Participé el sábado en el congreso anual que organiza la Oporpa (Organización de Porcicultores del País), que reunió a cientos de productores de carne de puerco. Jalisco es el estado más productivo en la materia. La asociación aglutina a muchos empresarios que tienen un tamaño medio e incluso pequeño. Los porcicultores miden su escala no en cabezas, como ocurre con el ganado vacuno, sino en número de vientres: hembras que se acumulan para generar críos.
 
Aprendí mucho en este congreso. Supe, por ejemplo, que desde el momento del nacimiento hasta que se alcanza el peso idóneo para sacrificar al cerdo transcurren únicamente cinco meses y medio. Un puerco está listo para ser sacrificado cuando alcanza los 100 kilogramos, aunque también es costo eficiente esperar a que acumule otros 20 kilos para enviarlo al matadero.
 
Llamó mi atención que, de acuerdo a lo que indican los productores porcícolas del país, todavía existen muchos prejuicios en la imaginación colectiva respecto de la supuesta nocividad de la carne de cerdo. Los empresarios me explicaron que estos animales prácticamente sólo se alimentan de granos de maíz y de soya, lo que ha generado que su carne sea cada vez más magra y no tenga grasa. Tan es así, que ahora para freír la carne de cerdo “hay que ponerle un poco de aceite, porque ya no se puede freír con su propia grasa, como ocurría antes”, señaló un productor.
 
La carne de cerdo es altamente valorada internacionalmente por su contenido nutricional. En el mundo se producen cada año 110 millones de toneladas métricas de ella. Los productores internacionales pelean palmo a palmo por el mercado de exportación. Desde Estados Unidos, por ejemplo, suelen exportarse más de 6 mil millones de dólares, alrededor de una cuarta parte de su producción. Japón es el primer importador de esta carne estadounidense. México importa alrededor de 20 por ciento de lo que producen allá.
 
¿Retos del sector porcícola mexicano? Muchos: continuar agregando valor al producto; hacer eficiente la producción; consolidar capitales; desmitificar posicionamientos equívocos (incluso entre la comunidad médica y de nutriólogos); fortalecer la idea de la carne de cerdo como producto 100 por ciento saludable.
 
Twitter: @SOYCarlosMota