Opinión

Puerco, puerco y más puerco

   
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Porchetta

Dirección: Campos Elíseos 247 (entrando por Eugenio Sue), col. Polanco. Delegación Miguel Hidalgo.

Teléfonos: 6840-0588

Twitter: @porchettadf

Horarios: Domingo y lunes, de 12:00 a 18:00; martes y miércoles, de 12:00 a 00:00; jueves a sábado, de 12:00 a 2:00 horas.

Precio: $250-$400 por persona.

Tiempo: Media hora.

Compañía: Negocios, pareja, amigos y familia.

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa; crédito y débito


Imagine esto: lomo de cerdo con hierbas —hinojo, salvia y romero, para ser precisos— envuelto en panceta, la panza del cerdo; pero no del estómago, sino de la parte exterior, la lonja digamos, de donde se saca el tocino.

A eso sume siempre un buen pan, lo suficientemente delgado como para no opacar con el migajón ningún sabor. Esa es la oferta principal de Porchetta, un pequeño restaurante que se acaba de estrenar en la zona de Polanco.

Como el nombre lo dice, el menú está enfocado en platillos con Porchetta en distintas versiones entre panes. Todos elaborados con esa carne con orilla dorada y ligeramente crujiente y centro jugoso y bien condimentado.

Entre mis favoritas está la torta chilanga. Es una torta de porchetta servida con aguacate, jitomate, cebolla, chile serrano y mayonesa al cilantro. Muy fresca, aunque sin opacar el sabor del ingrediente principal.

Si quiere algo más complejo vaya por la San Francisco, que viene con cebolla caramelizada, arúgula y mayonesa al ajo rostizado. Esperaba un sabor de ajo más intenso, porque en realidad es sutil.

Probablemente lo he dicho antes, pero me encanta cualquier platillo que tenga un huevo estrellado encima. Por esa razón probé la New York, la única que no lleva porchetta, sino pork belly glaseado. Es más como una hamburguesa con carne jugosa y llena de sabor.

Pero si quiere probar algo más antes de entrar de lleno en materia de porchetta, comience con las papas puercas —que en mi opinión es fácil querer comer dos o tres platos—, papitas cambray rostizadas con costra de porchetta, ajo, romero, perejil, parmesano y pepperoncini. Cada sabor aporta y la mezcla podría resultar demasiado salada e intensa, pero el pepperoncini, que es parecido a un chile güero, ayuda a resetear la lengua.

Si tiene antojo de una sopa, su única opción será la de tomate con albahaca y queso parmesano, pero no hace falta otra pues es bastante buena.

Y si quiere un plus, en Porchetta podrá encontrar diversos estilos de cerveza Puerco Salvaje (¿así o más ad hoc el nombre?), hecha en Mexicali, Baja California y que marida muy bien con el menú.

Lo que cambiaría: cuando probé la ensalada Lyonnaise tenía una vinagreta tan ácida que era difícil comerla y disfrutar el resto de los ingredientes. Personalmente me gustaría más ajo en la San Francisco.

Lo que me faltó: no he tenido oportunidad de comer la “clásica”, que como bien dice el nombre, es tal cual se come en Italia. Regresaré para pedirla y probar la porchetta con pan, sin más distracciones.

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Twitter: @ysusi

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