Opinión

¿Puedo ser mi peor asesor?


 
Las decisiones están plagadas irremediablemente de emocionalidad y se corre el riesgo de autoboicotearse para convertirse en el peor asesor financiero de sus propios recursos.
 
Hay objetivos básicos, como comprar barato y vender caro; escoger la mayor tasa de rendimiento posible o maximizar las utilidades de un negocio; sin embargo, en la realidad es complicado elegir en un ámbito confuso. Exploremos algunas trampas que uno mismo hace a la hora de resolver.
1. Evitar la pérdida: es difícil reconocer una elección equivocada y frecuentemente se mantiene a costa del patrimonio, pensando que va a cambiar. Es preferible en muchas ocasiones minimizar el fracaso de la decisión y buscar nuevas opciones.
 
2. Trampa de la confirmación: las personas a menudo se apoyan con otros que han cometido, y siguen cometiendo, el mismo error. Deben asegurarse de tener asesoramiento de fuentes frescas, en lugar de llamar a quien le dio el mal consejo.
 
3. Autoengaño de los estrategas: al emprender un negocio, los socios coinciden en que todo va de maravilla y se justifican mutuamente para reafirmar que todo saldrá bien, a pesar de que la información 
apunta a lo contrario.
4. Ceguera: tan sencillo como evitar el análisis y preferir ser ignorantes sobre la evolución de una inversión, por miedo a saber que va mal. Según los expertos, al iniciar el proceso de planificación, el ser humano se asoma hacia las posibilidades del futuro y genera ansiedad.
5. Indecisión: el origen es la falta de confianza y se tiende a consultar una infinidad de opiniones contrarias, que provocan “pánico” para emprender la acción, hasta que la oportunidad pasa de largo.
6. Exceso de confianza: es un sentimiento de superioridad y se desdeñan los consejos por creer que se domina el tema financiero. Piensan en obtener grandes ganancias, aunque terminan escuchando la consabida frase de “te lo dije”.
7. Euforia: cuando el mercado bursátil va al alza, tienden a subir los precios de los título buenos y malos. El inversionista se siente invencible porque lleva un periodo en donde todo lo que compra tiene rentabilidad. Aquí priva la avaricia y se pierde de vista el riesgo. En lugar de tomar utilidades decide quedarse hasta que el mercado se desploma.
8. Postergar el esfuerzo: el ahorro se dificulta, pues resulta un tremendo sacrificio dejar de consumir ahora para hacerlo más tarde. Las compras son muy atractivas porque hay una gratificación inmediata y pocos poseen la voluntad para hacer un sacrificio.
 
9. Los machos: se ha probado que quienes tienen un mayor nivel de testosterona toman mayores riesgos por considerarse “valientes”, y si bien pueden generar una rentabilidad alta, también las pérdidas llegan a ser cuantiosas.
 
10. Buscar la justicia: experimentos han demostrado que las personas están dispuestas a perder, si califican el trato como “injusto”. Por ejemplo, son capaces de renunciar a un trabajo porque le rechazaron el aumento, aun cuando saben que será difícil conseguir otra ocupación con los mismos ingresos.
11. La ambición: es un factor que nubla la mente y teniendo la oportunidad de salir de una inversión con ganancias razonables, se mantienen en forma excesiva por querer obtener una rentabilidad superior y terminan perdiendo al final del camino.
12. Merecimiento: cuando se decide gastar en cosas superfluas o de lujo, viene con frecuencia la sensación de merecimiento, porque se trabaja mucho, a pesar de que luego vengan los arrepentimientos.
13. Anclaje: en ocasiones se tienen puntos de referencia numéricos que no necesariamente son válidos para casos particulares. Por ejemplo, ahorrar 10% del sueldo; endeudarse hasta 30%de los ingresos; invertir en bolsa 50%del patrimonio; etc.
14. Conclusiones ligeras: es fácil caer en una lógica equivocada, como pensar que es momento de comprar ante el desplome del precio de una acción o cuando una empresa anuncia una inversión cuantiosa, estimar que el mercado lo tomará en forma positiva. Es común que la secuencia “lógica” falle.
Si nos sirve de consuelo, hasta los expertos caen en este tipo de trampas y lo importante es estar al tanto de ellas para prevenir que nos metan en severos problemas financieros.