Opinión

¿Puedo llevar mis finanzas como si fuera una empresa?

¿Qué le parece la siguiente afirmación? “Las personas no pueden ser lógicas en el trabajo e irracionales en la casa”, ¿lo cree? Sin embargo, pareciera que en la realidad somos más eficientes en la toma de decisiones empresariales en comparación con el de nuestras propias finanzas.

Los tiempos que nos tocó vivir obligan a llevar a cabo una labor de previsión y análisis con el fin de ser asertivos. Empero, en general se le dedica muy poco tiempo a la administración del recurso familiar y en muchos casos se dejar literalmente al azar, cuando su viabilidad de largo plazo depende de esa tarea.

Como en cualquier compañía, es imprescindible hacer en el terreno personal un ejercicio de planeación que sirva de guía de acción. El primer paso es elaborar la “visión”, pues es imposible saber cuál es el mejor camino, si no sabemos hacia dónde nos dirigimos. Preguntémonos aspectos tales como en dónde aspiro vivir, a qué universidad quisiera mandar a mis hijos o cuál es mi sueño de jubilación. Eso nos permite estar orientados hacia los objetivos fundamentales de nuestra vida.

El segundo paso es establecer la misión, con metas específicas y medibles, como podrían ser montos globales de ahorro o alcanzar un determinado nivel socio económico. Eso nos dará luz sobre objetivos concretos de corto plazo que deben de aterrizarse a las acciones del día a día, mediante un proceso de planeación y responder al “cómo” voy a lograrlo.

El tercer paso es trabajar un presupuesto de gastos en donde exista una meta clara de ahorro que permita alcanzar la visión trazada con antelación. Como en las compañías, esta herramienta permitirá determinar si va por el rumbo correcto.

Un aspecto primordial es la participación de toda la familia, al ser el equivalente al consejo de administración de la empresa. Su ayuda y comprensión al programa facilitará alcanzar la visión, así como seguir los lineamientos fijados.

Hay quienes dicen que los presupuestos se hicieron para romperse y de nada sirven, pero lo importante es el punto de referencia para el análisis de hacia dónde van los recursos.

También el término “flujo de caja” en las empresas es aplicable a las familias, pues de ello depende la operación. Es necesario cuidar la liquidez en la tesorería y hacer una buena programación entre ingresos y egresos con una filosofía básica “el dinero que sale no puede ser mayor al que entra”.

Twitter: @finanzasparami