Opinión

Pueden venir días que hagan historia

03 septiembre 2013 5:22

 
 
No era nada sencillo salir de la trampa en la que parecía haberse metido el gobierno, pero todo indica que podrá hacerlo, con bajos costos y con la posibilidad de conseguir que las reformas puedan seguir adelante.
 
 
Señaló el presidente Peña en su discurso: “Tenemos 120 días para que 2013 sea recordado como un año de grandes transformaciones. Un año en que México se atrevió a despegar”.
 
 
Con esta frase, se percibe que el presidente tiene conciencia de lo que se ha expresado en este espacio y en otras reflexiones: la ventana de oportunidad para concretar los cambios en el país es relativamente pequeña y si no se aprovecha, nadie sabe cuándo se presentará nuevamente.
 
 
Pero, regreso al comienzo de este texto.
 
 
La crisis suscitada con la movilización de los profesores había conducido a un cuadro en el que parecía que se iba a rechazar la parte central de la evaluación magisterial por la presión de los integrantes de la CNTE en la Ciudad de México. Le recordé aquí el caso de Atenco en 2002.
 
 
La disyuntiva aparente era aceptar enfrentamientos violentos con los integrantes de la CNTE en caso de que el Congreso dictaminara la Ley del Servicio Profesional Docente.
 
 
Todo indica –por lo menos hasta ahora- que se logró salvar el obstáculo.
 
 
Hubo habilidad negociadora para integrar a la ley algunos de los reclamos de los profesores disidentes y con ello garantizar el respaldo del PRD.
 
 
Entre los diputados del partido del sol azteca, que la habían rechazado de entrada, hubo 53 votos a favor de la Ley y 41 en contra.
 
 
Existe la percepción de que en el curso de esta semana, muchos de los que estuvieron en el plantón regresen a sus entidades y la concentración se vaya debilitando gradualmente después de una marcha a realizarse el próximo miércoles.
 
 
El mes en particular, y los  últimos 120 días de este año, serán, sin embargo, una carrera de obstáculos.
 
 
En los siguientes días se presentará la propuesta de paquete económico que incluirá la reforma fiscal, y ello dará lugar a que el gobierno y los legisladores, vuelvan a enfrentar presiones.
 
 
Como le comentamos la semana pasada en esta columna, los ingredientes requeridos para tomar el trago amargo son la inclusión del combate a la informalidad, la equidad fiscal y que exista también una racionalidad en el ejercicio de los recursos públicos.
 
 
No habrá plantones ni bloqueos –quizás- pero la oposición a la reforma fiscal podría ser aún mayor que la que tuvo la reforma educativa.
 
 
No pasará mucho tiempo para que se lleve a votación en las Cámaras la reforma constitucional en materia energética, que va a ser también objeto de controversia y de reclamos.
 
 
Hay quien dice que el presidente Peña ya puso muchos “fierros en la lumbre” y que debió haber actuado con más gradualidad en sus propuestas de reforma.
 
 
Discrepo. Creo que la única oportunidad que existía de emprender los cambios estructurales del país era como lo está haciendo.
 
 
En política, las ventanas de oportunidad se abren una vez y nadie sabe cuando volverán a hacerlo. Quizás en el corto plazo o tal vez puedan tardar décadas.
 
 
Desde luego que existen riesgos, como el que se corrió con las manifestaciones de los integrantes de la CNTE.
 
 
Sin embargo, la mejor forma de actuar a la segura y evitar riesgos… es no realizando cambios. Afortunadamente, esa no ha sido la visión de la actual administración.
 
 
Hacer que las cosas salgan bien a pesar de tener tantos “fierros en la lumbre”, implica, sin embargo, si me permite otra metáfora, tocar por nota. No desafinar.
 
 
Los siguientes 120 días pueden ser históricos para México, estoy convencido, siempre y cuando el gobierno sea capaz de comunicar la trascendencia de lo que ocurre y no cometa errores importantes. Ojalá lo logre.
 
 
Twitter: @E_Q_