Opinión

¿Puede la televisión convertirse en arte?

 
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Para los amantes de la televisión clásica, LG cuenta con la LG Classic TV que además de contar con un diseño retro, cuenta con una calidad de imagen  Dual XD Engine. (Tomada de http://www.lg.com/)

Años atrás, cuando daba clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tuve una alumna de nombre Pola Weis quien insistía en que, junto con los cables y los circuitos eléctricos, la televisión por sí misma e independientemente de los contenidos que manejara, debiera alcanzar el grado supremo de arte, al igual que la música, la arquitectura o el teatro.

Esa desiderata no ha encontrado nunca el apoyo que su autora deseaba; en cambio, no son pocos los debates que sobre el asunto recientemente se han dado principalmente en Europa y Canadá. Ahora son numerosos los expertos que abogan por convertir a la televisión en algo superior a su sola condición de “medio de comunicación”.

Desde su nacimiento en Estados Unidos, y del mismo modo en México, la televisión no fue entregada a los profesores para que la utilizaran como un medio de reforzamiento educativo; tampoco a las organizaciones sociales y mucho menos a los representantes del arte y la creación. Tanto allá como acá, los beneficiarios fueron los comerciantes en forma de concesiones.

La TV mexicana se inaugura oficialmente en el Cuarto Informe de Gobierno de Miguel Alemán. Como se puede ver, la suerte está echada con Mister Amigo. Servirá para promover bienes y servicios en donde el anclaje serán emisiones que redunden en los apetitos comerciales. Desde esas fechas, la televisión comercial se ha autoerigido como el mejor vehículo para llevar la representación de nuestros valores a todas partes; se ha extendido tanto como la tecnología y el mercadeo internacional lo han permitido. De hecho, las producciones en forma de telenovelas han precedido y consolidado la imagen de nuestro país por doquier. Toda una simbología está ahí en lo que los mercadólogos pudieran llamar “la marca México”.

¿Y estamos satisfechos con ello?
Esas muestras de lo mexicano han sido estrictamente funcionales al comercio, pero sólo rara vez han querido acercarse a contenidos de calidad que acerquen a la televisión a lo que pudiera tener un registro artístico. Esto ha permeado a nuestros ánimos analíticos y críticos para anular la posibilidad de considerar a la televisión como “octavo arte” que pudiera añadirse a los siete así considerados.

Por ello es de tanto significado el que Alejandro Pelayo haya invitado a Canal 22 a las salas de la Cineteca para inaugurar los diez documentales con los que se celebran los 22 años de existencia de esta emisora. La intención es clara: la televisión pública produce contenidos dignos de estar en las salas cinematográficas en las que se exhiben películas de Visconti, Kurosawa, Fellini, Resnais, Chabrol o Buñuel. En otras palabras, la televisión también puede ser de autor. Y ahí están para demostrarlo realizadores como Jorge Prior, Patricia Arriaga, Luc Saenz, Gabriel Santander, Gerardo Tort, Diego López, Nicolás Echeverría, Juan Carlos Rulfo, Jorge Denti, Gabriel García y Guillermo Piñón.

Son realizadores de documentales ejemplares sobre personajes que nos han dado sello y presencia internacional: Diego Rivera, Frida Kahlo, José Revueltas, María Félix, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Sor Juana Inés de la Cruz, Manuel Álvarez Bravo, Octavio Paz y Juan Rulfo.

Estos trabajos nos hablan del hecho real de que nuestro país puede exportar materiales que contengan una axiología en la que la dignidad de una nación pueda estar representada por quienes tienen historias muy diferentes a los héroes cotidianos que nos regalan las series y las películas de acción en las que la violencia juega un papel determinante.

A esto hay que añadir un elemento importante: si bien los presupuestos de Hollywood son significativamente elevados, lo son en la medida en que buscan también una decisiva rentabilidad. Los documentales descritos que, además de ser vistos en la Cineteca Nacional, también podrán verse todos los miércoles a las 10:00 de la noche en Canal 22 y más tarde en toda la Red de Televisoras Públicas y en el Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano, ya son la piedra angular para largometrajes en los que Siqueiros, Orozco y Diego Rivera serán héroes a la altura de idealizados príncipes y generales que seduzcan y conquisten públicos en todos los continentes.

Twitter: @RaulCremoux

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