Opinión

¿Pudo haberse mitigado el enojo social? 

 
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gasolinazo

Existen tradicionalmente dos formas de medir la inflación: medir el incremento en el Índice de Precios al Consumidor (INPC) de un mes respecto al mes anterior (a eso se le conoce como inflación mensual) y medirlo respecto al mismo mes del año anterior (lo que se conoce como inflación anual). Las dos son útiles dependiendo de lo que se quiera medir.

Para analizar la cuesta de enero es mejor utilizar el incremento mensual, que en este año fue de 1.70 por ciento, una inflación que no se observaba para un mes de enero desde 1999. Para tener una perspectiva de la inflación del mes pasado vale la pena señalar que es tres veces el promedio que se registró en los últimos 17 años, es decir desde 2000 a 2016, que fue de 0.56 por ciento.

Como lo comentamos en un artículo anterior, la diferencia cualitativa de la cuesta de enero de este año tiene que ver con la contribución (incidencia) del rubro energéticos. Este rubro aporto 1.24 puntos porcentuales del incremento de precios de enero. El promedio desde 2003, año a partir del cual se cuenta con información, de la incidencia en la inflación del rubro energético en enero era de 0.06. Los años más altos fueron 2006 y 2014 con 0.18.

Se trata de un incremento en los energéticos atípico por donde quiera que se le vea y ello ha contribuido a un enojo social también muy elevado. De acuerdo con Ulises Beltrán, en el primer trimestre de 1995, cuando el PIB había caído 16 por ciento, 43 por ciento de la población estaba enojada y hoy 92 por ciento lo está. ¿Pudo este enojo social haberse mitigado? A mí me parece que sí, sin haber puesto en riesgo las finanzas públicas, el gasto social, la reforma energética y lo demás que se ha argumentado.

Se ha dicho, para matizar el incremento, que la diferencia de lo que estamos viviendo ahora es que en 2017 se dio un incremento de una sola vez y que en el pasado se daban incrementos durante todo el año en lo que llamaban gasolinazos. Las referencias que se tienen de la incidencia anual de 2003 a 2016 del rubro energéticos muestran que este argumento está equivocado. El promedio de la incidencia de los energéticos en la inflación anual en ese periodo fue de 0.50 puntos porcentuales, el máximo de 0.853 en 2004 y el mínimo 0.01 en 2015 (curiosamente un año electoral), en 2016, otro año electoral, también fue de los más bajos (0.24 puntos porcentuales de la inflación anual). Cabe preguntarse si todo el enojo social que estamos viviendo hubiera sido igual si en 2015 y 2016 se hubieran incrementado los energéticos de manera paulatina como se venía haciendo en el pasado de manera que no hubiera sido necesario un incremento de los energéticos tan fuerte.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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