Opinión

Pu llora por las protestas en Tailandia


 
Con lágrimas en los ojos, Yingluck Shinawatra, la asediada primera ministra de Tailandia, pidió ayer a los opositores suspender sus protestas en las calles de Bangkok, luego de convocar a elecciones anticipadas que tendrán lugar el dos de febrero, aunque la respuesta fue tajante: Las manifestaciones continuarán, después de que Suthep Thaugsuban, líder del Partido Demócrata, le diera el lunes 48 horas para renunciar.
 
 
Apodada Pu (Cangrejo), Yingluck, nacida en una familia de origen chino en la provincia de Chiang Mai hace 45 años, es hermana del todavía popular pero corrupto expremier Thaksin Shinawatra, derrocado en 2006 y que se exilió para evadir la cárcel. Dedicada a administrar los negocios en los sectores inmobiliario y de telecomunicaciones que Thaksin creó hasta amasar una fortuna en la segunda economía del sureste asiático, Yingluck fue ajena a la política hasta que en 2009 se instaló al frente del partido Pheu Thai, con el claro objetivo de recuperar el mando político familiar en Bangkok, de acuerdo a cables diplomáticos estadounidenses revelados por Wikileaks.
 
 
La campaña de Yingluck ofreció trabajar por la reconciliación, en especial después de la dura represión militar que dejó cientos de muertos y heridos en 2008-2010; prometió eliminar la pobreza en 2020, logró una cómoda victoria y enfrentó las peores inundaciones en la capital y el norte del país en medio siglo, registradas a una semana de asumir en agosto de 2011. Podría considerarse que estuvo cerca de alcanzar la estabilidad, hasta que la ley de amnistía que promovió ––ahora ya retirada–– en favor del regreso de Thaksin detonó la ola de protestas multitudinarias que han hecho tambalear su gobierno.
 
 
Impopular
 
 
Thaksin y su hermana son apreciados en el norte, donde la pobreza y las tradiciones rurales han sido el caldo de cultivo ideal para el clientelismo del expremier y su partido Thai Rak Thai (Los tailandeses aman a los tailandeses). Entre las clases urbanas de Bangkok y el sur, bastión del Partido Demócrata, en cambio, la gente quiere más transparencia en el gobierno y menos corrupción. Asoma nuevamente el fantasma de un golpe militar, pues Suthep rechaza los comicios adelantados, que sabe perdidos por la mayor base electoral de los Shinawatra y sus aliados, exigiendo en su lugar el nombramiento de un “consejo popular”.