Opinión

Prueba de fuego

   
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Conferencia de Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores. (Cuartoscuro)

Faltan escasos quince días para que el empresario inmobiliario Donald Trump asuma la presidencia de los Estados Unidos, y sin embargo, al menos en México, ya se siente la política que el nuevo gobierno del país del norte tendrá con sus más cercanos vecinos del sur: nuevas reglas en la relación bilateral y mano dura contra los inmigrantes, lo que de alguna manera confirma el duro discurso que el republicano ofreció en tiempos de campaña.

Consciente de esa situación, el gobierno mexicano, que encabeza Enrique Peña Nieto, ha respondido con un mensaje conciliador al empresario, el cual dista mucho de entrar al mismo terreno de quien en breve sustituirá al presidente Barack Obama, ya que en lugar de subirse al ring ha optado por tender puentes de entendimiento y para ello ha nombrado al exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, como nuevo titular de la Cancillería mexicana.

Y es que en vísperas de la toma de protesta de Donald Trump como presidente, la presencia de Claudia Ruiz Massieu no ayudaba en nada en la nueva relación con el entrante equipo de gobierno norteamericano, sobre todo si se considera que fue la canciller quien se opuso a la reunión Peña Nieto-Trump y fue precisamente ella quien aconsejó cero acercamiento con quien desde el próximo 20 de enero dirigirá al considerado país más poderoso del orbe.

En este nuevo escenario de política internacional, la opinión pública no olvida que tras las duras críticas que en su momento recibió el presidente Peña Nieto en su reunión con Donald Trump, los platos rotos fueron pagados con la renuncia del doctor Videgaray en la titularidad de la SHCP y ahora regresa como nuevo secretario de Relaciones Exteriores, sin que ello quiera decir que en algún momento ese personaje dejara de ser el interlocutor con el equipo de transición del presidente electo estadounidense.

La críticas recibidas fueron mayúsculas, incluso hasta hubo quien pidió juicio político contra EPN por supuesta traición a la patria, ya que al estadounidense se le fue la lengua en más de una ocasión contra los migrantes mexicanos y hasta propuso la construcción de un muro para evitar que estos ciudadanos siguieran llegando al país de las barras y las estrellas. Ganó Trump, y junto con ello el nombre de Videgaray volvió a crecer como la espuma en un escenario de dificultades en la relación entre ambas naciones, lo que en términos llanos significa que EPN no se equivocó al privilegiar su visión de Estado en la reunión que sostuvo con el entonces candidato.

Por lo pronto la propuesta de Donald Trump en el sentido de recortar impuestos y reducir la regulación a las empresas para que no se vayan de EU hizo que la empresa automotriz estadounidense Ford cancelara su inversión de mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí, y esa política no para ahí, también lanzó una advertencia contra General Motors por producir el Chevrolet Cruze en Coahuila. Por todo ello, el trabajo del nuevo canciller no será fácil ni menos un día de campo.

Es cierto, en la relación México-Estados Unidos hay mucha incertidumbre y el simple hecho de que Videgaray llegue a la cancillería no asegura que Trump cese en su empeño de impedir que empresas de ese país se asienten en México en el futuro o que no se revise o cancele el TLCAN, o más, que no haya expulsión de indocumentados o se inicie la construcción del muro, pero precisamente para eso es el trabajo diplomático, donde se requiere experiencia en el cabildeo y la negociación, y si algo le sobra a Luis Videgaray son kilómetros andados en la materia.

Sin duda el nombramiento representa una prueba de fuego para Luis Videgaray Caso, pero lo importante en este cambio de gabinete es que en la relación con Donald Trump no se parte de cero y tal vez en algo ayuden las palabras que el entonces candidato pronunciara sobre la renuncia de Videgaray a la SHCP: “México perdió a un ministro de Finanzas brillante y un hombre maravilloso” y que con él EU
“hubiera hecho estupendos acuerdos”. Ojalá.

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