Opinión

Proteccionismo o libre comercio

   
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ME. ¿Podría Trump cancelar el TLC?

La discusión que se da en torno al cumplimiento de las promesas de campaña de Donald Trump apunta a que al próximo presidente de los Estados Unidos tiene toda la determinación de llevarlas a cabo, sin embargo, cuando su ignorancia desaparezca con el conocimiento a fondo del impacto negativo que tendrán en su propio país y su clase trabajadora, por ejemplo, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sin duda habrá una reconsideración.

Bajo esta lógica, el magnate inmobiliario quedará atrapado en la disyuntiva que representa cumplir con su oferta política o enfrentar el desplome de la economía estadounidense, al hacer menos competitivos a varios de los sectores productivos que se modificarían a partir de la revisión del acuerdo comercial tripartita (México-Estados Unidos-Canadá), donde la ruta de su renegociación pasa por los congresos locales de dichos países.

Primero se tendrían que revisar los 20 capítulos que componen el Tratado y posteriormente definir cuáles serían los apartados a modificar, en el entendido de que cualquier punto que se altere afecta primordialmente a EU, debido a que, desde su concepción, ese país buscó la quita de aranceles para que sus productos entraran a nuestro país sin cargas impositivas. Con esta medida nos hemos convertido en el segundo mercado más importante del mundo para ellos, con un 16% de todo lo que venden en el mundo; el primero es Canadá con el 18%.

Los expertos en el tema, sobre todo los que participaron en su concepción e implementación como Luis de la Calle, nos recuerdan que cuando se negoció el TLC de América del Norte hace 25 años, la gente en Estados Unidos pensaba que el acuerdo era necesario para mantener abierta a la economía mexicana, y así fue diseñado como un instrumento para que México no vuelva a tener periodos de alto proteccionismo, y ahora resulta que la gran prueba del Tratado no está en ver si la economía mexicana se queda abierta, sino cómo la pretende cerrar el presidente estadounidense electo.

México, Canadá y Estados Unidos tienen cero impuestos en la frontera. Si la propuesta de Trump, como dice Luis de la Calle, fuera “vamos a incrementar aranceles entre nosotros”, pues eso favorecería básicamente a terceros países o regiones del mundo, como por ejemplo a la Unión Europea o China, entre otros, que son competidores de los tres.

De hecho, si uno ve una gráfica de la participación de México en Estados Unidos y la compara contra el empleo manufacturero, se va a dar cuenta que el empleo de manufactura en EU sube cuando la participación de México sube en ese mercado, pero el empleo allá baja cuando la participación de China sube en el mercado estadounidense, entonces el primer impacto es beneficiar a otros.

Entonces no queda claro cuál sería el rubro que se quisiera negociar dentro del TLC de América del Norte.

Además, México es una economía más cerrada que Estados Unidos; si no estuviéramos en el TLC pagaríamos un arancel para entrar a Estados Unidos menor que el que pagaría Estados Unidos para entrar a nuestro país.

Por otro lado, en el sector agropecuario, que es muy importante en el comercio entre las dos naciones, nuestro país pagaría para entrar a EU 6.4% de arancel sin TLC; mientras que el vecino pagaría 38.4% para entrar a territorio nacional, porque el mercado mexicano, fuera de sus tratados de libre comercio, es un mercado con impuestos más altos.

Es impensable que en Estados Unidos pueda haber una producción agropecuaria sin mano de obra mexicana, ya que ésta es la que hace que funcione en el vecino país.

En ese contexto, en el lado mexicano los diputados federales apremian a nuestro país a blindarse ante la inminente revisión del TLCAN y proponen medidas preventivas ante las amenazas discursivas del señor Trump.

Marko Cortés, coordinador del GPPAN, anunció que su bancada impulsará acciones de acercamiento con los congresistas estadounidenses para discutir el tema, y con diferentes sectores de la economía nacional, principalmente con “exportadores”, como es el caso de las industrias automotriz y ganadera, con la idea de fortalecer esos sectores para que sigan siendo productivos y competitivos.
En tanto que el líder parlamentario del PVEM, Jesús Sesma, señaló que en este tema “hay que estar preparados” y planteó crear una Comisión legislativa especial que revise el marco legal del referido tratado y hacer propuestas que hagan frente a la eventual cancelación de algunos capítulos del TLCAN.

Son muchas ideas y propuestas, y en general nuestros legisladores proponen “hacer lo nuestro”, sin esperar a ver cómo en ese proceso somos afectados o beneficiados, y en ese entorno propositivo nos queda claro una cosa: “hay que estar preparados para lo que venga”.



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