Opinión

Sigue creciendo de manera incontrolable
la Ciudad de México

25 septiembre 2017 14:13
 
1
 

 

CDMX

Percibo que la megalópolis que se ha desarrollado en el área conurbada del Valle de México está próxima a colapsarse, pequeñas ciudades se han construido por todas partes en áreas que integran centros comerciales, edificios habitacionales, de oficinas y de recreación, principalmente. El parque vehicular se ha incrementado innecesariamente frente a un significativo retraso en la oferta de transportación pública masiva, que además opera con bastantes deficiencias, para muestra el Metro. Queda poco espacio para construir nuevas vías de comunicación; las calles están atestadas de vehículos cuya movilidad es limitada. La gente utiliza cualquier espacio para estacionar sus vehículos de día y de noche, ahora también las bicicletas y motocicletas atestan las calles y avenidas, sus conductores son frecuentemente atropellados y éstos también se 'lanzan' contra peatones en las calles y las banquetas.

Los mantos acuíferos se agotan, desaparecen áreas verdes; la nata de la contaminación ambiental es visible a simple vista. El cableado eléctrico, verdaderos enjambres, deteriora más el paisaje urbano. Los sistemas de drenaje han sido ampliamente rebasados por las tormentas que ahora son frecuentes en el Valle de México (en buena medida debido al cambio climático mundial) y que junto a su insuficiente mantenimiento y a la basura que se arroja a las coladeras, provocan inundaciones que filtran el agua a viviendas y paralizan el tránsito. En muchas colonias no existe pavimentación, ni drenajes y un sinnúmero de calles tienen baches que lastiman a los vehículos.

El problema de la inseguridad es alarmante; el crimen organizado domina el escenario aquí y en todo el país. Un número creciente de chilangos (nativos de la Ciudad de México) se mudan a otras partes de la República; no obstante, a menor escala, los problemas también se experimentan en otras ciudades, e incluso en materia de inseguridad los riesgos son más graves.

En este contexto, un número creciente de mexicanos de clase media y alta emigran a otros países donde encuentran mejores condiciones de vida y de trabajo. Yo tengo dos sobrinas y dos sobrinos con sus respectivas familias que viven en Estados Unidos e Israel. Varios amigos conocidos tienen hijos viviendo permanentemente en Estados Unidos, Israel y en varios países de Europa o incluso en Australia. Creo que en el mundo globalizado en que vivimos, existen más opciones, que considero legítimas, para que la gente radique en los sitios que les ofrecen más oportunidades.

En este sentido, me sorprendió que un matrimonio joven y sus dos hijas, amigo de mi hija menor, encontraran repentinamente una oportunidad de trabajo en una ciudad de Connecticut en Estados Unidos. El esposo, médico de profesión, tenía que presentarse en un plazo de 10 días a su nuevo trabajo. El rabino de la comunidad en donde establecerán su hogar le consiguió rápidamente una casa para rentar y una escuela judía para sus hijas. El matrimonio le expresó a mi hija que no tenían pensado regresar a vivir a México y le encargó a su familia de México que le vendiera la casa donde vive.

Desafortunadamente la problemática inherente a el gigantismo urbano del Valle de México se extiende y afecta negativamente la convivencia entre las personas y, en general, desarticula el tejido social.

También te puede interesar:
Israel Enfrenta desafíos de Hezbolá y Hamas
El Terrorismo Islámico Imparable
Afganistán: El Vietnam de Asia Central