Opinión

Propósito de año nuevo:
Leer o releer El Quijote

Ha dado inicio un nuevo año. La costumbre ha establecido que muchos nos pongamos metas a cumplir en los próximos doce meses, a partir del 1 de enero. Los propósitos suelen ser de diverso tipo. Van desde retomar o concluir proyectos personales de importancia que a lo largo de los años han quedado pendientes, hasta otros francamente triviales. Como por ejemplo llevar a cabo, ahora sí, tope donde tope, la dieta esa alimentaria que cada año nos vence.

Yo me permito sugerir al amable lector, incorporar como meta personal de este año 2015 leer, o si fuera el caso releer, el libro Don Quijote de la Mancha. Es increíblemente alta la proporción de mexicanos, aun profesionistas o con estudios de grado, que reconoce no haber leído jamás esta obra cumbre de la literatura española. En contraste, un más alto porcentaje está al tanto o dice haber leído las novedades de éxito, de éxito muchas veces sólo comercial, los llamados best seller, muchos de éstos verdadera basura que al cabo de una o dos décadas nadie recuerda.

El Quijote, del que aún se habla y se escribe después de 400 años de haberse publicado, ha superado la más dura de todas las pruebas: la del tiempo. Pero además, según afirman conocedores del tema, se trata de una obra literaria inagotable, que por serlo jamás pasará al olvido. Adicionalmente, quienes somos del mundo hispánico tenemos una gran ventaja: fue escrita en nuestro idioma, el castellano.

Se dice que Freud se dio a la tarea de aprender el español, sólo para poder leer El Quijote en su texto original.

Para motivar su lectura, vale la pena decir que Dostoievsky, el gran novelista ruso, escribió lo siguiente: “No hay en todo el mundo una obra literaria (se refiere a El Quijote) más profunda y magnífica. Ésta es, hasta ahora, la última y más grande expresión del pensamiento humano....y si el mundo llegara a su fin y si se preguntara entonces a la gente: ¿habéis entendido vuestra vida en la Tierra, y a qué conclusión habéis llegado? El hombre podría señalar, en silencio, El Quijote.

Por su parte, el gran escritor Marcelino Menéndez y Pelayo, hace poco más de un siglo, escribió: "en opinión de muchos, constituye el Quijote una nueva categoría estética, original y distinta de cuantas fábulas ha creado el ingenio humano; una nueva casta de poesía narrativa, no vista antes y ni después, tan humana, trascendental y eterna como las grandes epopeyas, y al mismo tiempo doméstica, familiar, accesible a todos, como último y refinado juego de la sabiduría popular y de la experiencia de vida”.

Bien vale la pena pues, como propósito y tarea del año, leer esta magnífica obra de Miguel de Cervantes. Por fortuna, en nuestro país casi no hay librería que no la tenga disponible y al alcance del bolsillo. Hay ediciones desde sesenta, hasta de miles de pesos.

Frecuentemente se oye decir que cuesta mucho iniciar la lectura de El Quijote, sólo de observar lo voluminoso del libro. No hay porque temerle. Empezada la tarea, como se comprobará, se verá que su texto es muy amigable. También puede plantearse como un ejercicio de perseverancia. Según la edición que se consiga, el libro comprende en promedio entre un mil y mil cien páginas. Si se fija como propósito de año nuevo leerlo a través de sus doce meses, será suficiente la lectura de sólo tres páginas en promedio por día. O bien de 21 cada fin de semana, que no es mucho.

Cualquiera que sea la edad que se tenga, nunca es tarde. Sirva de estímulo la siguiente expresión de Martín de Riquer, no hace mucho tiempo fallecido casi a la edad de cien años y quien fuera presidente de la Real Academia Española: “¡Qué suerte, no haber leído nunca El Quijote y poder leerlo por primera vez!”