Opinión

Propone Ejecutivo cárcel a empresarios “monopólicos’’

Llegó a la Cámara de Diputados la primera de la leyes secundarias a las reformas constitucionales aprobadas el año pasado: la de competencia económica.

Conocida también como “la ley antimonopolios’’, el documento enviado por el Ejecutivo a los diputados establece, en 95 páginas, las competencias de la Comisión Federal de Competencia Económica, de la Autoridad Investigadora -una instancia que se creará al interior de la Comisión-, las definiciones de monopolio y concentración y las sanciones a las que serán sujetos los agentes económicos que inhiban la competencia.

También se establecen con claridad los límites jurídicos de las empresas ante las decisiones de la Cofece.

De acuerdo con el documento, las resoluciones de la Comisión no podrán ser objetadas por las empresas mediante juicios de nulidad ni revisiones administrativas, sólo a través del amparo directo, sin que ello implique la suspensión del acto reclamado, tal y como se estableció para las empresas del sector de telecomunicaciones en su respetiva reforma.

La novedad que incluye la iniciativa enviada ayer por el Ejecutivo es que se propone reformar el Código Penal Federal -recientemente aprobado-, “a efecto de aumentar las penas correspondientes a los delitos derivados de prácticas monopólicas absolutas de cinco a diez años de prisión y de mil a diez mil días de multa, equiparándolas con las más altas para delitos patrimoniales y con estándares internacionales’’, dice el documento.

Con la elevación de las penas, el Ejecutivo precisa que se busca “crear incentivos para propiciar la libre concurrencia y competencia eliminando los tratos discriminatorios y el establecimiento desproporcionado y caprichos de precios en el mercado en los diversos bienes y servicios’’.

¿Qué tan seria es la propuesta de castigar no sólo con la desincorporación de activos a las empresas sino encarcelar a los dueños?

Será uno de los asuntos a negociar en el Congreso, con el Ejecutivo y los empresarios que desde ya ven en la iniciativa una especie de persecución, al menos en las primeras declaraciones de bote pronto.

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Hasta el cierre de este espacio continuaba la reunión entre los presidentes de México y Estados Unidos, Enrique Peña y Barack Obama, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, en Toluca, sin que hubiera información concreta sobre los resultados del encuentro.

Eso sí, los vecinos del norte tuvieron palabras de reconocimiento para Peña y las reformas “prometedoras’’ aprobadas por el año anterior.
Nada sobre el espionaje a Peña en sus etapas de candidato presidencial y luego como presidente electo y nada tampoco sobre la eliminación de las visas para entrar a Canadá.

La prensa que acompaña a Obama, como ya ocurrió en otras ocasiones, se interesó más por la guerra en Ucrania que por los asuntos de la llamada “Cumbre’’ de líderes de Norteamérica.

Ni hablar.

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Hasta los bejaranistas tuvieron que reconocer, aceptar y hasta congratularse por el trabajo político del jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, en su intento por cristalizar la reforma política del DF.

Mancera se reunió con diputados y delegados del PRD, y cómo estaría el asunto que hasta la ultra bejaranista Ariadna Montiel, secretaria de la Comisión de Gobierno de la ALDF, cambió su actitud y destacó el cabildeo y “la habilidad de negociación del doctor Mancera’’ para convencer a propios, extraños y tribales de que la izquierda unida logra excelentes resultados.

Puras flores recibió Mancera. A ver si al rato no se las cobran.