Opinión

Programa económico de AMLO, poco viable

 
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Los empresarios y AMLO.

Andrés Manuel López Obrador publicó lo que en principio sería buena parte de su programa de gobierno si gana la presidencia de la República en dos años, bajo el título 2018: La salida. El libro contiene muchas palabras y buenas intenciones, pero pocas acciones viables y efectivas para alcanzar los objetivos que plantea, que incluso generarían más problemas de los que se pretende resolver. Después de un diagnóstico a su modo de la situación actual, AMLO realiza dos propuestas generales: revertir las reformas estructurales —así, de manera genérica—, previa consulta popular (seguramente acorde con su costumbre: 'a mano alzada'); y firmar un acuerdo para un programa bilateral con Estados Unidos para reactivar la economía y crear empleos. En eso se resume su estrategia en política interior y exterior.

Posteriormente, realiza diversas propuestas en materia de finanzas públicas y para varios sectores específicos. Su plan de ahorro y reasignación presupuestal consiste en reducir en cinco mil millones de pesos por año el pago de intereses de la deuda, para lo que argumenta que no se incurrirá en déficit público ni en endeudamiento real adicional —como si eso redujera la carga nominal de la deuda— y con “mejores condiciones de refinanciamiento”. Buena intención, poca viabilidad.

Además, plantea reorientar 12 por ciento del gasto programable, de corriente a inversión (por 361 mil millones de pesos), esencialmente a través de ajustes en los servicios personales del sector público: transparentar el costo de cada plaza (eso no es ahorro); reducir a la mitad los sueldos de altos funcionarios (aunque haya desbandada y se incentive la corrupción); eliminar los seguros de separación al término del cargo y de gastos médicos (mismo caso); reducir 70 por ciento el personal de confianza (con el consecuente desastre administrativo); y “ahorrar en las compras” (no dice en qué ni cómo). Todo ello fundamentado en el combate a la corrupción. Deseable, pero como si se diera en automático.

En sus propuestas sectoriales le otorga un especial énfasis al “rescate al campo”. Algunas de sus ideas: promover el autoconsumo en el sector, como si ese estrato de productores tuviera capacidad de una producción diversificada; inducir la agricultura de traspatio, loable objetivo para el que ya existe un programa con FAO pero que tiene resultados limitados; otorgar créditos a la palabra, para lo que convendría que analizara la terrible experiencia de Banrural; establecer un sistema de compras de última instancia y una reserva estratégica de alimentos (Conasupo revivido); y realizar regalos millonarios como dos millones de vaquillas y la siembra de un millón de hectáreas maderables.

Para el sector energético propone construir dos refinerías en Tabasco y Campeche y reconfigurar las tres que no se han modernizado, lo que no es nuevo; modernizar las hidroeléctricas del sureste (canalizar una inversión adicional de 80 mil millones de pesos en la CFE), y que se “ajuste el gasto” (subsidio le llama) en la adquisición de electricidad proveniente de productores independientes.

Para la industria de la construcción repite propuestas que han planteado varias administraciones en materia de infraestructura, vivienda y servicios públicos. Insiste en construir dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía (y cancelar el nuevo) y trenes rápidos a Estados Unidos. También propone crear una zona libre en la frontera con estímulos fiscales (no cuantifica costos); aumentar el salario a burócratas (costo: 33 mil millones); becas para jóvenes (108 mil millones); y cobertura universal en telecomunicaciones (costo: ???). En desarrollo social 'sólo' erradicar el hambre y duplicar las pensiones a adultos mayores (50 mil millones).

Como estimó EL FINANCIERO, el costo total de sus propuestas —sólo de las cuantificables— ascendería a más de un billón de pesos, equivalente a 28.8 por ciento del gasto programable autorizado para 2017. Ojalá y su grupo de empresarios-asesores lo orienten, hagan ajustes y cuadren las cuentas.

Twitter: @ruizfunes

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