Opinión

Productores de caña, como los coheteros


 
Si les sale bien la zafra les chiflan, y si no les sale, también.
 
Y ahora, por hacer bien las cosas, los productores de la caña de azúcar solicitan al gobierno, por ocasión primera en más de 3 décadas, recursos para sobrevivir, porque lo que les habrá de reportar el actual ciclo y el que habrá de venir no representa para ellos más allá de un salario mínimo mensual promedio.El ingreso más bajo por su labor en más de 30 años.
 
Todo a pesar de que ellos han llegado a un nivel de producción récord. ¡Hágame el recanijo favor!
 
Con respecto a la producción del año pasado, la zafra de este año es un 24.5% mayor, y por ello ahora van a ganar menos.
 
Lo que parece un contrasentido, no lo es, y aunque es largo de explicar, procedemos.
 
Pues resulta que el mercado mexicano tiene un consumo anual de 4 millones 200,000 toneladas de azúcar. Con respecto a lo obtenido como resultado de la producción, hay 2 millones 400,000 toneladas excedentes del dulce. Los productores tuvieron mejores cosechas, pero esto les genera un problemón.
 
Los excedentes no tienen dónde colocarse.
 
En México, el mercado de edulcorantes ha crecido de manera muy importante. Crece a ritmos de 33% en los últimos años. Muchos consumidores procuran ahora la compra de sustitutos de azúcar.
 
La industria refresquera ha desplazado la compra de azúcar en sus bebidas, no porque procuren menores efectos negativos en sus seguidores, sino porque la fructosa les representa mejores resultados en su margen de utilidad.
 
De fructosa se registra un consumo anual de un millón 700,000 toneladas.
 
Del maíz se obtiene una fructosa que la industria refresquera nacional consume para imprimir el endulzante en sus productos gaseosos.
 
Desde luego que México no es autosuficiente en la materia. Para satisfacer la demanda se tiene que importar este jarabe. Las 2 empresas que la producen en territorio nacional son de origen estadounidenses. Una de ellas es Archer Daniels Midland Co. y Cargill. Negocio redondo para estas empresas, porque son curiosamente las que importan y las que producen el jarabe requerido por la industria refresquera mexicana. Llevan puestas las dos cachuchas.
 
Y se sospecha de prácticas depredatorias de estas dos grandes compañías, porque mientras que en México el precio es de 350 pesos por un costal de 50 kilogramos, ese mismo en Estados Unidos se vende en el equivalente de 550 pesos.
 
O sea que en México 'está en descuento' de 36%.
 
Pero ése no es ahora el punto. Pudiera tener una participación en las complicaciones que enfrentan los cañeros mexicanos.
 
El punto es que a nivel mundial la producción de azúcar es de 178 millones de toneladas, de las cuales México produce 6 millones 600,000, aunque su mercado interno requiere de 4 millones 200,000.
 
El excedente es de 2 millones 400,000 toneladas.
 
Cualquiera piensa, pues, que las exporten. Total, el TLCAN autoriza que México le venda a la Unión Americana toda el azúcar que le sobre. Pero el precio mundial del azúcar en el mercado de nuestros vecinos está por debajo de nuestro precio. Se encuentra en el equivalente a  5,400 pesos por tonelada, y además no quieren más azúcar que la que ya tienen o compran a otras naciones como Brasil, a menores precios que los que tendrían que comprar a los productores mexicanos.
 
Es decir que no hay mercado de compradores.
 
A nivel mundial la cosa está peor que eso. El precio es menor: se encuentra en 5,000 pesos mexicanos por tonelada.
 
Y si las cosas están mal, pintan para peor, porque los especialistas internacionales anticipan un desplome del precio internacional del dulce para el ciclo agrícola siguiente.
 
México, sexto productor de caña de azúcar y sexto consumidor del dulce a nivel mundial, enfrenta una crisis a la que posiblemente no se haya enfrentado nunca en los pasados 30 años. Eso, sin considerar otras calamidades.
 
Porque otros especialistas anticipan que el precio del diesel seguirá creciendo. Ese precio líder dentro de esta industria valía hace ocho años 5 pesos litro. Hoy está por encima de los 11 pesos. Un 120% más, según nuestras cuentas.
 
Es decir, los factores nacionales e internacionales se han cuadrado de tal manera que hoy una sobreproducción de 25% en lugar de caña de azúcar, de caer como un premio, acaba representando un castigo para los cañeros.
 
Entre más producen menos ganan.
 
Son 170,000 familias las que viven directamente del trabajo de los cañeros en 227 municipios en 15 estados de la República que obtienen un nivel promedio de cosecha de 7.5 toneladas por hectárea, a un precio de 460 pesos la tonelada y con un costo de producción de 400 pesos. La extensión promedio de cultivo es de 4 hectáreas.
 
Las cuentas señalan que en este año van a tener una ganancia de 60 pesos por tonelada. En el año de trabajo habrán ganado el equivalente a un salario mínimo o menos.
 
El asunto lo conoce el actual gobierno, y los cañeros aseguran que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, 'está metido hasta el cuello' intentando encontrar las políticas públicas necesarias para sacar esto adelante.
 
La cifra que hoy se cree necesaria para apuntalar el ingreso de los cañeros, y permitir que esos 227 municipios no caigan en virtual quiebra (porque el cañero no va a consumir lo que regularmente consume en esas comunidades), es de 3,800 millones de pesos. De a 22,352 pesos por familia cañera o 1,862 pesos por mes por cañero.
 
Desde enero no ha habido mes en que los representantes de los cañeros no tengan al menos una reunión con el secretario de Economía o con sus colaboradores inmediatos.
 
Porque en este asunto resulta que producción de más, amarga.
 
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