Opinión

Productividad y salario mínimo

Hace poco más de tres meses, McKinsey Global Institute (MGI) publicó un estudio llamado “Una historia de dos Méxicos”. En ese estudio, MGI mostraba con claridad algo que ya se ha dicho de otras formas desde hace tiempo, pero que seguimos sin comprender: en México conviven dos formas económicas muy diferentes, una de las cuales es muy exitosa mientras que la otra es una tragedia. Cada vez que hablamos de la economía mexicana y su estancamiento, en realidad nos referimos a un promedio de ambas, y como son tan diferentes, ese promedio acaba siendo inútil.

MGI divide a las empresas por tamaño en 12 grupos. Las empresas con hasta cinco personas forman los dos primeros grupos. Ellas cubren 36 por ciento de los empleos en México, y cada persona que trabaja ahí generaba un valor agregado de dos salarios mínimos (SM) en 2009 (mi transformación, en números cerrados). Estos dos grupos tenían un crecimiento en productividad de -9.0 por ciento (empresas con hasta tres personas) y -6.0 por ciento (el resto) entre 1999 y 2009. Si siguieron con ese ritmo, hoy en las primeras cada persona produce 1.2 SM y en las segundas 1.5. Ése no es su sueldo, sino el valor agregado que generan. De ahí debe salir el sueldo, la ganancia de la empresa y los impuestos indirectos.

Otro tercio de trabajadores está en empresas que van de seis a 100 personas, que MGI muestra en seis grupos diferentes. En el primero, de seis a diez personas, cada una producía valor agregado equivalente a cuatro mínimos, y su crecimiento promediaba -4.0 por ciento. En el último, empresas de entre 51 y 100 personas, cada una producía casi nueve SM con un crecimiento de cero. En promedio, ese 32 por ciento de mexicanos producía un valor agregado de casi seis SM en 2009, con un crecimiento anual de -2.0 por ciento, y ahora debe andar en 5.5 SM. Dentro de cinco años, estarán en cinco SM.

En las empresas de más de cien personas, que dan empleo al último 32 por ciento de los mexicanos, el valor agregado promedio era de 24 SM, y mostraban un crecimiento de poco más de 4.0 por ciento anual, así que hoy ese valor agregado debe ser de 31 SM y será de 40 para 2019.

Es decir que estos tres grupos de mexicanos tienen una economía diferente. Los primeros difícilmente pueden tener un salario de más de un salario mínimo, porque con lo que producen no alcanza para más. De hecho, ahora deben estar por debajo de ese nivel, y estarán peor cada año. En el segundo grupo el ingreso puede alcanzar hasta tres SM, pero no más que eso, y son presa del estancamiento. Es sólo el tercer grupo el que está bien: su ingreso puede superar los diez SM, y cada año crece.

Cuando se discute acerca de si debe subir el salario mínimo, o de cómo hacer para que la economía crezca, debemos tener en mente esta división. Si el salario mínimo se multiplicara por tres, como algunos creen que debería ocurrir, prácticamente dos terceras partes de los mexicanos no podría recibirlo. No producen lo suficiente para ello.

El problema de fondo es la bajísima productividad de dos terceras partes de los mexicanos. Muy posiblemente las mismas dos terceras partes que están en la informalidad, de la que no podrán salir jamás si su productividad no crece. Pero esto no es un asunto fácil, y por eso mejor le platico de él la próxima semana.