Opinión

Productividad ficticia

1
  

    

Grecia

Ahora con la crisis en Grecia ha circulado mucha información que se utiliza para defender uno u otro puntos de vista al respecto. Un dato interesante es que los griegos son los que más horas trabajan en Europa, y uno de los que más trabajan en toda la OCDE. Claro que no nos ganan a nosotros, que somos los más trabajadores. México, Corea del Sur, Grecia y Chile tienen un promedio de horas trabajadas al año que supera las dos mil, en orden decreciente.

La cosa es que una hora de trabajo no significa lo mismo en diferentes países, ni en diferentes momentos. Tradicionalmente, se utiliza la medición del PIB entre el número de trabajadores, o las horas trabajadas, para hablar de productividad. Esto, sin embargo, creo que es una muy mala medida, porque hay muchas razones por las cuales el PIB puede moverse que, en realidad, no tienen nada que ver con lo que el término “productividad” quiere designar.

Por ejemplo, una hora de trabajo en Grecia daba como resultado 9.5 dólares en el 2000 (PIB per cápita, en poder de compra). Para 2008, valía casi 15 dólares, es decir, un incremento de 55 por ciento, que significa un crecimiento de casi 6.0 por ciento anual en la productividad. No es imaginable alguna razón por la cual los griegos pudieran haber incrementado su productividad de esa manera, y de hecho no lo hicieron. Se trata precisamente del endeudamiento que ahora les complica la vida. Hoy, por cierto, una hora de trabajo en Grecia equivale a 12 dólares, que sigue siendo mayor que al inicio del siglo.

Para comparar, una hora de trabajo en Alemania produce 34 dólares, y en Estados Unidos casi 32. En países emergentes y muy trabajadores, como Chile, esa hora de trabajo casi llega a 12 dólares, y en México es de apenas 8.20 dólares. Permítame aclarar que no estamos hablando de salarios, sino del ingreso per cápita del país dividido entre las horas trabajadas. Es sólo una referencia, pero que creo que puede sernos de gran utilidad para entender mejor el desempeño de las economías.

Puesto que México es el país con el menor ingreso por habitante de la OCDE, y el que más trabaja, nuestra productividad, medida de esta forma, resulta muy baja. Pero, como ya le decía, no estoy seguro de que esta medición sea una buena idea. Como Grecia, que sube y baja sin que realmente su productividad cambie, ocurre lo mismo con Rusia, que en 2002 tenía el mismo ingreso por habitante que México, pero para 2013 ya era 40 por ciento superior. No se hicieron más productivos, sino que sus únicas exportaciones relevantes, petróleo y gas, subieron mucho de precio. Ahora van bajando, y no sería raro que nuevamente tengamos ingreso similar en muy poco tiempo.

La medición del PIB es muy sensible a ingresos extraordinarios de los países. Sea por deuda, como en Grecia en la primera década de este siglo, o como en México en la de los setenta, o por alza de precios de bienes primarios, como Brasil y Rusia en años pasados. Pero cuando los precios caen, o las deudas tienen que pagarse, entonces regresamos al nivel “normal” y todo mundo lo interpreta como una tragedia.

Más bien deberíamos darnos cuenta de que los incrementos súbitos de riqueza en un país son siempre ficticios, ilusorios, y desaparecerán con la misma rapidez con que llegaron. Eso permitiría reducir un poco el sufrimiento de los ajustes, que sin duda existe, pero es difícil que ocurra. Cuando las cosas van bien, es porque lo merecemos; cuando van mal, es una injusticia. Naturaleza humana.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Lo que viene en China
El euro
Nomás no