Opinión

Productividad, a segundo término


 
El impulso a la productividad de la economía mexicana, que el gobierno del presidente Enrique Peña había colocado en el centro de la política de crecimiento económico, ya pasó a segundo término.
 
Desde que el 30 de agosto el Ejecutivo federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa para Democratizar la Productividad, se ha hablado muy poco del tema.
 
Ni si quiera se ha vuelto a reunir el Comité Nacional de Productividad, que preside el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, desde que fue instalado el 27 de mayo.
 
La razón de este “desplazamiento” es el modesto crecimiento registrado por la economía en este año.
 
Crecimiento insatisfactorio
 
Dado que la economía se ha expandido mucho menos de lo esperado, los principales analistas y organismos internacionales han revisado a la baja sus pronósticos de crecimiento para 2013.
 
En la Encuesta Banamex de Expectativas, publicada ayer, el consenso estima un crecimiento para este año de sólo 1.2 por ciento.
 
Incluso algunos grupos anticipan un crecimiento de 1 por ciento o menos, como Invex y Prognosis, ambos 1; Thorne & Associates, 0.8, y Monex, 0.5 por ciento.
 
Las previsiones del mercado están muy por abajo del crecimiento de 1.7 por ciento esperado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ya incluido el impacto que las tormentas Manuel e Ingrid causaron sobre la economía en el tercer trimestre.
 
En cualquier caso, es un crecimiento claramente insatisfactorio para crear más y mejores empleos y reducir la pobreza.
 
Insostenibilidad fiscal
 
El gobierno federal está más preocupado por el deterioro en las expectativas de crecimiento y por la debilidad de la economía que por la productividad.
 
Y le preocupa aún más el efecto de la menor actividad económica en el país sobre las finanzas públicas, pues no sólo las debilita sino que las vuelve insostenibles.
 
Tan le inquieta que solicitó autorización para cerrar 2013 con un déficit público de 0.4 por ciento del PIB, a diferencia del equilibrio presupuestario aprobado por el Congreso.
 
El propósito de ajustar la meta fiscal de este año del “déficit cero” al endeudamiento, es evitar recortes en el gasto ante la reducción de los ingresos públicos.
 
Se prevé que los ingresos petroleros y los tributarios, en conjunto, registren un faltante de alrededor de 65.5 mil millones de pesos respecto de los estimados en la Ley de Ingresos de la Federación de 2013.
 
Economía improductiva
 
Entre 1980 y 2011, la productividad de la economía mexicana decreció 0.7 por ciento en promedio anual.
 
Lo anterior ha repercutido en el bajo crecimiento económico durante los últimos 30 años, de sólo 2.4 por ciento en promedio anual, inferior al de países con un grado de desarrollo similar al nuestro.
 
Esto quiere decir que México no ha sido capaz de producir una mayor cantidad de bienes y servicios con los factores de producción a su alcance.
 
El problema no sólo es el comportamiento negativo de la productividad, sino su desempeño muy desigual entre sectores y regiones.
 
Ante tal situación, Peña Nieto propuso elevar la productividad y “democratizarla” para que no se concentre en unas industrias o ciudades.
 
Crecimiento, prioridad
 
En los meses recientes, la discusión sobre el crecimiento económico la ha dominado el corto plazo. Se ha prestado mucha atención a los factores que han afectado a la economía en este año, pero se han perdido de vista los determinantes del crecimiento en el largo plazo.
 
Y el principal determinante de un crecimiento económico sostenido es la productividad de los factores, principalmente del capital y del trabajo.
 
En las condiciones actuales, la prioridad del gobierno es acelerar el crecimiento de la economía mexicana no aumentar la productividad.
 
Sin embargo, la agenda de reformas estructurales, tanto las propuestas por el Ejecutivo como las emanadas del Pacto por México, es esencial para elevar la productividad de la economía y, con ello, su capacidad de crecimiento.
 
Twitter: @VictorPiz