Opinión

Problemas y libros

En Estados Unidos ha ocurrido un fenómeno editorial del mayor interés. El libro El capital en el siglo XXI del economista Thomas Piketty se convirtió en todo un éxito de ventas, a pesar de que su edición original, en francés, hace un año, pasó sin pena ni gloria. Por varias semanas este libro se convirtió en el más vendido en el portal Amazon, aunque es un mamotreto de 577 páginas más notas, índice y demás.

Del libro se han escrito cualquier cantidad de opiniones, positivas y negativas, aunque buena parte de ellas provienen de personas que evidentemente no lo han leído. Notoriamente, sus dos promotores más famosos, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, ambos premios Nobel de Economía, tienen una idea general del trabajo de Piketty y del índice del libro, pero todo indica que no han profundizado en él. Pero lo mismo ha ocurrido con varios de sus detractores, sin duda.

No puedo hacer aquí una reseña del libro, porque el espacio no lo permite, pero está en www.macario.mx, por si quiere verla. Lo que sí puedo comentar de una vez es que el libro es bastante menos bueno de lo que uno supondría. Thomas Piketty es un economista francés muy capaz que desde hace 15 años ha trabajado en construir bases de datos acerca de la distribución del ingreso y la riqueza a partir de registros fiscales. Esto permite conocer lo que ocurre con los más ricos, que rara vez son capturados por las encuestas con las que medimos la distribución. Ha publicado medio centenar de artículos, y un par de tomos voluminosos, muy útiles, acerca del tema.

Sin embargo, Piketty saltó a la fama cuando el movimiento “Occupy Wall Street” decidió tomar el lema “somos el 99 por ciento” debido al artículo que Piketty y su colega Emmanuel Sáez publicaron en la American Economic Review en 2006. Desde entonces, su trabajo se convirtió en un tema mediático, que fue creciendo gracias a la polarización política estadounidense, y que llegó a convertirse en parte del discurso de Barack Obama, que en 2011 nos dijo que el gran problema económico es la desigualdad.

Aunque el señor presidente Obama crea eso, la verdad es que no es tan fácil asignarle a la desigualdad la primacía entre los problemas económicos. Me parece que si queremos encontrar un tema económico que afecta a miles de millones de personas y tiene un carácter moral y político, ese tema es la pobreza, y no la desigualdad. Pero en Estados Unidos es ésta la que tiene cartel en los medios, en buena medida porque efectivamente se ha incrementado en los últimos 30 años.

Creo que por eso decidió Piketty escribir su libro, para aprovechar el mercado, porque los datos que ahí presenta provienen de los estudios previos, y lo que añade son argumentos y opiniones poco sólidos, pero muy atractivos, especialmente para quienes están convencidos, desde antes, de que la globalización, el mercado y el neoliberalismo están destruyendo la sociedad maravillosa que existía antes de 1980. Si usted cree eso, el libro de Piketty le dará muchos argumentos sin bases, y muchos datos que, en el fondo, contradicen esos mismos argumentos.

El problema, me parece, es la pobreza, y para eso hay un gran libro que también circula en estos días, con mucho menos propaganda y aceptación. De él le platico la próxima semana.