Opinión

Problemas, negocio del PRD

10 febrero 2014 4:7 Última actualización 07 octubre 2013 5:2

 
Manuel Villa
 
 
La situación del país está poniendo cada vez mayores y más difíciles pruebas al gobierno y sobre todo al PRI; hasta donde pueden van navegando con grandes dificultades y no logran consolidar ni acuerdos ni mecanismos de gobernabilidad ante los embates de diversa índole. Respecto a las propuestas de reformas del presidente Peña Nieto, hasta ahora ha sido la oposición la que ha copado espacios y ha ganado protagonismo y, lo más grave, con argumentos de dogma, de simple antigobiernismo, especialmente el PRD. El PAN en la penuria, carente ya de discurso y repudiada su tradición, no deja de sacar provecho oportunista a las coyunturas.
 
 
Es claro que al gobierno de Peña Nieto le está faltando consistencia y sobre todo equipo de mayores alcances en el conjunto del Ejecutivo, también lo es que el carácter de la oposición poco ayuda y mucho obstaculiza. Decía Jesús Reyes Heroles que lo que resiste apoya. Y no es sólo una frase, bien entendido indica que, frente a un proyecto de gobierno, una buena alternativa  crítica de la oposición, al resistir, apoya en el sentido de mejorarla y encaminarla hacia un proyecto de mayores alcances. Pero nada de esto brota de todo lo que han proclamado las oposiciones en los dos últimos meses.
 
 
Por lo que toca  a la gobernabilidad, el avance sostenido de la CNTE, las acciones constantes de los llamados Anarquistas, muestran también que los mecanismos de control de la violencia, de la confrontación, apenas si consiguen contenerlas. Y ni PAN ni PRD toman posición frente a los violentos, soslayan o ven hacia otro lado, reclamando que no haya excesos policiacos. Ni qué decir de la situación de los pobladores que padecen en las zonas de desastre, para ellos ni acciones ni palabras del PAN ni del  PRD, eso sí se lo dejan todo al gobierno.
 
 
Esto lleva a pensar que los grandes beneficiarios de la vuelta del PRI al gobierno –quién sabe si al poder- han sido PAN y PRD. Como se vio durante las campañas presidenciales, su tema central fue la denuncia, el ataque al PRI, pero no el proyecto alternativo. Muy representativo es el caso del PRD y Cuauhtémoc Cárdenas, él y López Obrador se reunieron para organizar acciones frente a las propuestas de reforma de Peña Nieto, en especial la hacendaria y la energética. En su llamamiento, de cuatro puntos pidieron unidad para evitar el despojo de la nación, defender nuestra soberanía (sic), así como los recursos energéticos que son propiedad de la nación; convocando a organizar la resistencia civil y pacífica bajo cuatro ejes de lucha: “Oponerse a las reformas de los artículos 27 y 28 constitucionales que propone el Gobierno Federal.  Frenar la iniciativa de reforma hacendaria que contiene una carga fiscal inequitativa.  Rechazar la campaña de linchamiento a la lucha de los maestros contra una reforma que resta sus derechos laborales. Denunciar la represión que resienten los movimientos sociales en el País.” Nótese: oponerse, frenar, rechazar, denunciar, es el único contenido de su política. Nada distinto de la retórica epopéyica y demagógica de las  izquierdas durante todo el siglo XX. Y claro, ni palabra sobre la violencia de la CNTE y los anarquistas.
 
 
El propio Cárdenas compareció ante el foro del Senado; su exposición no pasó de lo convencional y de la simple oposición al gobierno. Lo más significativo es que, una vez que el llamado líder moral se sirvió de la tribuna,  su partido encontró que ésta no es legítima, denunciándola como dominada por afines al proyecto presidencial, -sin consideración de currículum y calidad personal de los comparecientes- y se retiró para organizar su foro. Sólo que, únicamente, con expositores afines y propagandistas del perredismo, véase si no: El debate público de la reforma energética se llevará a cabo en la vieja casona de Xicoténcatl, antigua sede del Senado. Los expositores serán Marcelo Ebrard Casaubón, exjefe de Gobierno del DF; Ifigenia Martínez Hernández; Lorenzo Meyer; y Porfirio Muñoz Ledo.
 
 
Pero el registro de hechos no debe quedar sólo en constataciones, debe vislumbrar lo que ocultan. Lo cierto es  que el PRD crece cuando encuentra motivo férreo de oposición al gobierno, y más si puede radicalizar las acciones. Su mejor arma no es negociar, sino confrontar y luego cobrar la pacificación. Por ello Cuauhtémoc Cárdenas juega el papel de predicador y símbolo, dejando  la conducción, ni más ni menos, que al violento López, éste conduce. El PRD gana tiempo y espera para echar abajo las reformas, no con la acción parlamentaria, sino con la violencia. López Obrador conduce la escalada, y la CNTE lleva  cabo sucesivos ensayos.
 
 
Lo que más debe preocupar es si el gobierno está preparándose para ello o si, como ya muchos sospechan, ingenuamente negocia,  dando tiempo y espacio a que el recurso  a la violencia del PRD se vuelve irreversible e irrefrenable, dejando al gobierno de Peña Nieto en calidad de rehén de sus designios. Es todo lo que necesitan, ellos viven de la perpetuación de los problemas, no de su solución.