Opinión

¿Problemas de comunicación o de implementación?

Seguramente hubo algunos brotes de celos y envidias de muchos expresidentes y gobernantes cuando escucharon el discurso del presidente Enrique Peña Nieto. Por más que sus críticos quieran cuestionar el impacto que tendrán las reformas energéticas y telecomunicaciones, o si es una cortina de humo cambiar el nombre del programa de Oportunidades a Prospera, o si es un error construir el nuevo aeropuerto en la zona contigua, etc., pero es importante señalar que este informe presidencial no sólo iba cargado de buenas intenciones, sino contenía hechos y resultados. Hay información de que algunos delitos se han reducido y hay indicios de que la economía se está recuperando.

¿Entonces por qué la mayoría de las encuestas señalan que la popularidad del presidente Peña tambalea?

El Pew Research Center, un reconocido centro independiente de encuestas, dedicado a informar al público sobre los problemas, las actitudes y tendencias formando opinión pública, subraya el descendiente índice de popularidad en su encuesta de la semana pasada. ¿Por qué una organización estadounidense como PEW usaría recursos para publicar una encuesta sobre la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto? Mucho tiene que ver con el Mexico Moment y el interés que hay en Estados Unidos y muchos otros países sobre el proceso transformador que se está llevando a cabo en el país. De hecho varios medios de comunicación en Estados Unidos subrayaron la caída de popularidad del presidente Peña Nieto durante su visita a California, empañando lo que fue una espléndida cobertura mediática de lo que se considera una exitosa visita presidencial al vecino país.

¿Qué dice la encuesta de PEW? La opinión negativa hacia el presidente ha aumentado nueve puntos porcentuales este año, ubicándose en el 47 por ciento. Seis de cada diez mexicanos expresan su descontento con la economía del país o sea que 60 por ciento de la población desaprueba las políticas económicas de este gobierno. Esta misma encuesta preguntó si se debe permitir la inversión extranjera en Pemex y el 57 por ciento se opone. Esta opinión del mexicano podría tener un impacto catastrófico en la reforma energética si la Suprema Corte (que no es muy probable) aprueba la consulta ciudadana propuesta por el PRD.

La estrategia de Peña Nieto de “combate a la corrupción” también recibió una calificación deficiente, ya que 54 por ciento de los mexicanos encuestados desaprueba la manera en que se ha manejado el problema.

Y aunque los datos de la Presidencia señalan una mejora, la principal preocupación de los mexicanos siguen siendo la violencia y el crimen. Un apabullante 79 por ciento dice que el crimen es un problema enorme en el país. El lanzamiento de la nueva Gendarmería probablemente no hará mella en esta preocupación ciudadana. Otros temas que resaltó la encuesta de PEW es de que siete de cada diez mexicanos (72 por ciento) están preocupados por la corrupción de los líderes; 72 por ciento, por la violencia relacionada a los cárteles; 70 por ciento, por la contaminación del agua, y 69 por ciento, por la contaminación del aire.

Pero en el país de los ciegos el tuerto es rey, y esta encuesta de PEW no sólo le tiene malas noticias a Enrique Peña Nieto. De hecho, cuando comparan al presidente con otras figuras nacionales, el líder del Ejecutivo sale adelante en estas encuestas, ya que cuenta con un 51 por ciento de opinión favorable contra un 48 por ciento desfavorable. En comparación, en este mismo estudio, Andrés Manuel López Obrador tiene sólo un 36 por ciento de opinión favorable y 61 por ciento desfavorable. Además, los encuestados le reconocen su reforma educativa con un 55 por ciento de apoyo favorable y su efectividad en el combate al crimen organizado con 53 por ciento.

Algunos aseguran que las reformas aprobadas durante este sexenio no se habían visto desde hace décadas. No creo que el problema del presidente sea un rechazo generalizado a las reformas y los programas de gobierno. ¿Un rechazo a su partido, el PRI? Tampoco se explica con esta afirmación, ya que el PAN y el PRD resultan con una evolución aun más negativa que el PRI en estas encuestas.

¿Entonces cuál es el problema real del presidente Peña? ¿Una estrategia fallida de comunicación? Tal vez el reto más importante para lo que resta del sexenio no es el proceso de implementación de las reformas, sino convencer a los mexicanos de que fueron las reformas correctas.