Opinión

¿Problemas de autoestima?

 
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larry fink

Deben sentirse mejor como mexicanos. A veces la psicología puede ser muy poderosa, con un poco de aliento, con sentimientos positivos, va a haber un aumento en el consumo:

Larry Fink, CEO de BlackRock.

La semana pasada se llevó a cabo la 79 Convención Bancaria. La agenda incluía mensajes del presidente, de las autoridades económicas, del presidente de la ABM y de expertos en el entorno económico internacional. Es en el mensaje de estos últimos en lo que quiero centrarme.

El viernes hablaron George Friedman, experto en asuntos geopolíticos y fundador de Stratfor, una firma de análisis e inteligencia global.

Después siguió un panel con Robert Zoellick, expresidente del Banco Mundial y David Petraeus, exdirector de la CIA, moderado por Jaime Serra Puche. Antes de que el secretario de Hacienda clausurara la reunión, Larry Fink, CEO de BlackRock, uno de los mayores administradores de activos financieros en el mundo, expuso su postura sobre México.

Todos hicieron referencia a las dificultades de la coyuntura actual: volatilidad financiera, desaceleración mundial, incertidumbre en China, problemas geopolíticos. Pero también todos coincidieron en su apreciación sobre México. En resumen, los cuatro señalaron que México es el país al que hay que voltear a ver. Friedman recalcó la importancia de la relación bilateral, no sólo para México, sino para Estados Unidos.

“Muchas veces me preguntan quién tomará el relevo de la hegemonía económica de Estados Unidos. La gente suele pensar que si el siglo XX fue estadounidense, a China le pertenece el siglo XXI. Pero yo les digo que no. Al menos las próximas décadas son de Norteamérica”. Así empezó y concluyó David Petraeus su ponencia. Aparte de expresar su vergüenza ante las declaraciones de Donald Trump, enfatizó la importancia de la integración de las tres economías norteamericanas, integración que será fundamental para poder competir en mercados internacionales.

Robert Zoellick siguió en la misma línea, subrayando la relevancia de la integración norteamericana, no únicamente en términos comerciales, sino como una región con influencia global en todos los ámbitos. Para Zoellick, México ha tomado decisiones adecuadas, desde la adopción del Tratado de Libre Comercio hasta las reformas estructurales que tienen el potencial de cambiar la capacidad de productiva del país, pero cuyo éxito estará en la ejecución. “Una cosa es pasar leyes, otra ejecutarlas”, señaló.

Para Fink, México es el lugar al que hay que voltear a ver, donde hay que invertir. En un mundo revuelto, México se encuentra en el mejor vecindario. Pero tocó un tema relevante: los mexicanos no se la creen.

Fink cuestionó que los mexicanos hablemos mal de México, por qué si las cosas van bien, nos empeñamos en hablar de lo que va mal. Las palabras hacen daño, señaló. Incluso habló de la importancia del ánimo colectivo, de los “sentimientos positivos”.

¿Por qué no tenemos la misma percepción que Zoellick, que Petraeus, que Fink y no sentimos ese ánimo tan optimista sobre el país? ¿Por qué cuando se hablaba hace unos años sobre el Mexico´s moment los únicos que no lo creíamos éramos los mexicanos? ¿Por qué cuando nos dicen que México es el lugar para estar, el lugar para invertir, reaccionamos con incredulidad? ¿Por qué, como país, tenemos problemas de autoestima?

No pretendo tener la explicación completa, pero sin duda creo que la falta de consistencia en nuestro desempeño económico y nuestra escena política algo tienen que ver. Se avanza en algo y se retrocede en otra cosa. Se da un paso hacia delante y otro hacia atrás. Se hacen 12 reformas estructurales de gran importancia, pero nos demuestran con claridad que no hay ninguna intención de combatir la corrupción.

Empieza a haber avances en materia educativa y al poco tiempo se detienen las evaluaciones. Se hacen recortes fiscales en un área, pero se incrementa el gasto en otra. Tenemos un instituto de acceso a información único en el mundo, pero reina la opacidad en el uso de recursos públicos. Nos hablan de responsabilidad fiscal, pero la deuda se incrementa.

La confianza tarda años en gestarse y segundos en romperse. Para cambiar este ánimo, estos sentimientos de los que habla Fink, es indispensable la consistencia. Tenemos que dar sólo pasos para delante.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

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