Opinión

Problema equivocado

  
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Trump

La derrota del bloque soviético, precedida y continuada por la transición a la democracia en América Latina, permitió que cerráramos el siglo pasado con la proporción de gobiernos autoritarios más pequeña de la historia. Y visto desde la lógica de la Ilustración y la razón, parecía que la historia efectivamente había llegado a su fin. Pero la democracia es un sistema muy frágil, amenazado por fenómenos como la demagogia, el cambio tecnológico, la corrupción, el crimen organizado, los grupos antiliberales y las interacciones entre ellos.

Mire: la democracia liberal occidental pudo construirse porque previamente se rompió con la legitimidad religiosa del poder político. Sin ello, la democracia simplemente no puede existir, como es evidente en los países islámicos. En un error histórico, Europa decidió ser liberal con los antiliberales, y en lugar de esforzarse por absorber la migración islámica, terminó construyendo guetos y provocando conflictos que ahora abren el espacio a demagogos. Así, en Europa puede usted presenciar una crisis de la democracia por la combinación de grupos antiliberales (islámicos) y demagogos (supremacistas).

En Estados Unidos la crisis no viene de ahí, sino del impacto del cambio tecnológico, que ha transformado la manera en que se ganan la vida las personas, pero también cómo interactúan. Las redes sociales han permitido que la agenda pública se construya con temas de minorías, que tienen en el espacio virtual un poder que no se refleja en los votos. La fricción entre ambas cosas (minorías con más fuerza en las ciudades, votantes que se sienten amenazados en los pueblos), produce la incertidumbre que un demagogo como Trump puede aprovechar, como lo hizo.

De la corrupción no hay que hablar mucho, porque ésa sí la conocemos bien, aunque los niveles a los que ha llegado, especialmente en los órdenes más bajos de gobierno, es espectacular. Vale la pena mencionar cómo el gobierno de Brasil se derrumbó por esa razón, y ahora el fenómeno se repite en Corea. La expresidenta de Argentina también está siendo investigada. Pero no sólo en América Latina o el sureste asiático hay problemas de corrupción. En África ha sido la razón de que las naciones no puedan mantener la estabilidad más allá de unos pocos años, a menos que se conviertan en dictaduras sumamente crueles.

Acerca del crimen organizado, es más difícil identificar los riesgos para la democracia, pero uno de ellos es sin duda el uso de lavado de dinero, actividad que en México es determinante en las campañas políticas. Para reducir este problema, el primer ministro de la India, Narendra Modi, decidió retirar de circulación los billetes de 500 y mil rupias (algo así como 8 y 16 dólares, respectivamente). El problema es que en ese país, el 90% de las transacciones es en efectivo, y más del 80% se realizaba con esos billetes, que son en los que ahorran muchos indios, que ahora piensan que lo perderán todo. El riesgo que está corriendo Modi es realmente increíble y no sabemos si la democracia india lo pueda superar.

Como puede usted ver, es esto lo que pone en riesgo a la democracia. No la globalización (así nada más), ni el neoliberalismo tan odiado ni la desigualdad que ahora sirve de mantra para explicar lo mismo barridos que fregados. Creo que si nos concentramos en los temas de corrupción, crimen organizado, costumbres antiliberales y disrupción tecnológica entenderemos mejor lo que está ocurriendo. Y, por lo mismo, podremos corregirlo. Pero si en lugar de ello, la solución es la de siempre, gobiernos que “capturan la plusvalía para redistribuir”, vamos a meternos en problemas inmanejables. ¡Fuera de la caja!

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey


Twitter: @macariomx

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