Opinión

¿Prioridades nacionales?

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ME. ¿Debería haber otro recorte del gasto público?

De cuando en cuando es oportuno regresar al Presupuesto de Egresos y analizar en qué gasta el gobierno federal. Para 2016 las autoridades hacendarias han estimado que se requiere una bolsa de casi cinco billones de pesos (millones de millones) para solventar los gastos para la buena marcha de la administración pública federal. De acuerdo a la distribución de este presupuesto, ¿cuáles son las prioridades nacionales?

En lo primero que pensamos cuando se trata del gasto en un hogar, es que una alta proporción del mismo se destine a cubrir necesidades elementales como vivienda, salud y educación. De hecho, un hogar promedio en México gasta anualmente en estos tres rubros 28 de cada 100 pesos. Sin embargo, la administración pública federal gasta en estas esferas apenas 11 de cada 100: seis pesos en educación, tres en salud para todos aquellos que no pueden acceder a un sistema de salud formal (como IMSS o ISSSTE) y dos pesos dirigidos a lograr que los más desfavorecidos tengan un nivel digno de vida. Para amortizar los intereses de la deuda pública, el sector público gasta 25 por ciento más de lo que gasta en educación.

Como en los últimos años los problemas de inseguridad y violencia se han exacerbado en casi todo el país, sería lógico pensar que el gobierno federal buscaría gastar más en las agencias que componen el sector seguridad; y así ha sido, pues en 2007 el gobierno federal gastaba tres pesos de cada 100 en seguridad, mientras que durante 2016 está gastando cuatro de cada 100 pesos. Sin embargo, a pesar del incremento, aún estamos muy lejos de gastar en seguridad lo que proporcionalmente gastan gobiernos de otros países latinoamericanos como Colombia, Chile, Ecuador o Perú.

Vemos entonces que el gobierno federal gasta tan sólo 15 de cada 100 pesos en los rubros de gasto que parecieran los más relevantes para el bienestar del país, como lo son salud, educación, vivienda y seguridad. ¿En qué se gasta entonces los restantes 85 pesos?

Además de los 27 pesos de cada 100 que el gobierno federal transfiere a las entidades federativas y municipios vía Ramo 33 (aportaciones etiquetadas) y Ramo 28 (participaciones), la distribución del Presupuesto revela que las genuinas prioridades nacionales son Pemex, IMSS, CFE e ISSSTE. Estas cuatro empresas públicas se llevan, ni más ni menos, que 34 de cada 100 pesos que gasta el gobierno federal. Pemex y CFE son consideradas empresas productivas pero no son redituables en la actualidad. Se estima, por ejemplo, que durante 2016 los ingresos por operación de Pemex estarán 17 por ciento abajo del gasto asignado para su funcionamiento; en el caso de la CFE el excedente será de apenas cinco por ciento. En este sentido, Pemex no contribuirá ni siquiera a financiar su propia operación durante este año.

En relación con el IMSS y el ISSSTE, casi la mitad de la población (47 por ciento) no cuenta con la cobertura ni de uno ni del otro. Sin embargo, el Presupuesto de Egresos sólo asigna tres pesos de cada 100 para garantizar la salud de quienes no tienen acceso a los beneficios de un sistema de salud formal. Si descontamos del gasto del IMSS las contribuciones de patronos y trabajadores, 11 por ciento del presupuesto (IMSS e ISSSTE) tiene como propósito garantizar la salud de 53 por ciento de la población que no es altamente vulnerable, pues cuenta al menos con un empleo formal. Si revisamos las cifras per cápita, el gobierno federal gasta anualmente 85 mil 465 pesos por cada derechohabiente del ISSSTE (2.7 millones de personas), ocho mil 765 por cada derechohabiente del IMSS (62.1 millones de personas), y sólo dos mil 406 pesos por cada persona que carece de cualquier tipo de protección en materia de salud (60 millones de personas). Cabe recordar, además, que de acuerdo con el Inegi 47 por ciento de la población dice no estar satisfecha con el servicio del IMSS, 45 por ciento con el del Seguro Popular y 43 por ciento con el del ISSSTE.

En resumen, las prioridades que observamos en el Presupuesto de Egresos de la Federación no son congruentes con las necesidades del país. Poco dinero para la educación, poco dinero para la seguridad, y poco dinero para la salud de los más vulnerables. En contraste, se gasta mucho dinero en grandes burocracias públicas que registran cada vez más pérdidas, tanto por ineficiencia como por corrupción.

Por otra parte, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, los grandes montos de recursos que se destinan a los estados y municipios se manejan de manera poco transparente, y en condiciones que no aseguran su eficiencia. Según el Inegi, 58 por ciento de la población no está satisfecha con los servicios públicos provistos por los municipios, y 54 por ciento opina lo mismo de los que proveen los estados.

El Presupuesto de este año ha sido el primero formulado bajo una metodología de 'base cero'. Sin embargo, la principal implicación de esta labor fue la disminución del número de programas presupuestarios (de 818 en 2015 a 605 en el proyecto de Presupuesto para 2016). Esta reducción fue resultado de la identificación de complementariedades, similitudes y duplicidades en los objetivos y alcances de dichos programas. Lo lamentable es que dicha reducción no tuvo nada que ver con una evaluación rigurosa en términos del desempeño de los programas y sus costos.

Twitter: @laloguerrero

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