Opinión

Primera vista al 2017

 
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ME Trump

Como usted sabe, el triunfo de Donald J. Trump ha significado una depreciación mayor del peso. No llegó, como esperábamos muchos, a 22 unidades por dólar, aunque durante la noche de la elección se acercó mucho a 21. Finalmente, parece estabilizarse en el rango de 20 a 21 pesos por dólar. Esto significa dos pesos más que al inicio del año, que hay que sumar a los tres que perdimos durante 2015. Es decir que si comparamos con el momento previo al ajuste global de mediados de 2014, hemos sufrido una depreciación de más de 30 por ciento.

Gracias a que los precios internacionales de materias primas cayeron mucho en ese mismo lapso, al mismo tiempo tuvimos la inflación más baja desde que se mide el índice de precios al consumidor, pero eso terminó hace unas semanas, y paulatinamente la depreciación parece reflejarse ya en la inflación. Creo que si no se toman acciones, la presión inflacionaria durante 2017 podría llevarnos bastante lejos de la meta del Banco de México, por lo que no hay duda de que tendremos medidas orientadas a impedirlo, especialmente alzas en la tasa de interés. Aunque el impacto de tasas mayores en la demanda nacional no es tan elevado como en otras partes del mundo, los dos o tres puntos que subirá la tasa de referencia en los próximos 14 meses sí se notarán en menor actividad económica. Adicionalmente, al elevar el costo del financiamiento de la deuda del gobierno, habrá presión para reducir el gasto todavía más: un freno adicional.

Por otro lado, las dudas acerca de cuál será realmente la actitud de Trump frente a México pospondrán decisiones de inversión, en el mejor de los casos. Nadie querrá meter su dinero en un proyecto productivo de largo plazo si el acceso al mercado estadounidense está en duda.

Insisto, es muy probable que no pase nada, pero eso no lo sabemos con certeza, y uno no mete cientos de millones de dólares en esas condiciones. O lo hace si la ganancia esperada compensa el riesgo adicional. Es decir, los flujos especulativos sólo se moverán hacia acá si se les ofrecen tasas que compensen el riesgo que Trump significa hasta hoy (y hasta que sepamos qué quiere hacer). Dudo que nosotros queramos ofrecer tasas estilo Brasil, de dos dígitos, de forma que no habrá mucho flujo de dólares hacia el país. Por el camino de la inversión directa, esto implica menor crecimiento; por el camino especulativo, que el peso siga débil.

Finalmente, habría que ver cómo evoluciona la economía estadounidense, porque tampoco de eso tenemos mucha idea. Si Trump cumple su oferta de reducir impuestos, incrementará la deuda del gobierno, y si el crecimiento no ocurre rápido, presionará la inflación, con lo que la Fed tendrá que elevar tasas más de lo previsto. O tal vez tenga alguna idea creativa, como suelen tener los que llegan de fuera, y el asunto se complique aún más. En cualquier caso, creo que no podemos esperar ni un mayor crecimiento en Estados Unidos, ni tasas bajas mucho tiempo más.

La suma de lo que le he descrito significa que es muy probable que la economía mexicana crezca menos en 2017 de lo esperado. Es decir, del 2.0 y cachito que traíamos, al menos habrá que quitarle un punto, y con un poco de mala suerte, hasta dos. No es un problema mayúsculo, pero tampoco es un gran escenario, y menos para un quinto año de gobierno, con la elección del Estado de México en medio, y la presidencial al final. Ni modo.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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