Opinión

Primera victoria de Macron

    
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Emmanuel Macron

Este fin de semana se realizaron elecciones legislativas en Francia. La conformación de la Asamblea Nacional que integra a 577 diputados.

El recientemente electo presidente Emmanuel Macron, con una fuerza política de nueva creación, aplastó a los partidos tradicionales de Francia. Los socialistas de Françoise Hollande casi desaparecen de la Asamblea (de 300 diputados a 30); los Republicanos de Sarkozy 90 diputados; el Frente Nacional de Le Pen, cuando mucho 12 diputados –una representación simbólica.

La propuesta innovadora y de avanzada de Emmanuel Macron pudiera obtener una mayoría absoluta en la segunda vuelta electoral a realizarse la próxima semana, de confirmarse esta tendencia.

Aparecieron Melenchón y Le Pen a pedirle a los franceses que no otorgaran poderes absolutos al nuevo presidente. El histórico balance entre el ejecutivo y el legislativo, suele limitar a los mandatarios, pero al mismo tiempo, paralizar -encandenar- a gobiernos que carecen de mayorías legislativas para impulsar agendas de reformas progresistas.

Macron anunció toda su campaña la urgencia de reformar el régimen de pensiones en Francia, un delicado tema que moviliza al paro a sectores diversos y que provoca acalorados debates en todos los niveles sociales. Pero también ha prometido una reforma educativa, otra de salud, una más fiscal y presupuestaria. Es decir, el nuevo presidente quiere cambiar por completo el rostro de la V República francesa, y convertirla en un estado moderno, ligero, más austero pero eficiente y cercano a la gente.

Es difícil imaginar cómo sería ese nuevo país que Macron quiere, porque toda reforma se modifica y se altera en su proceso de concepción, redacción y aprobación final por la Asamblea. Pero si el joven presidente electo consigue la mayoría, algo que no sucede en Francia desde hace más de 20 años, tendrá el respaldo legislativo, político y ciudadano para aprobar sus reformas.

El horizonte parece envidiable para la señora May, quien acaba de perder precisamente su mayoría en el Parlamento británico, y si bien permanecerá como jefa de gobierno, tendrá que hacerlo con el respaldo de los unionistas del Ulster, la fuerza política de Irlanda del Norte.

Francia –como muchos de los estados europeos- padece los avances del estado social benefactor. Esta visión fortalecida y expandida desde la firma del Tratado de Maastricht en 1992, que en su aniversario número 25, tiene sumida a la Unión Europea producto de ese tratado –y otros como la unión monetaria- en una zona de crisis y cero crecimiento económico. Los euroescépticos británicos acusan los fundamentos de la Unión como equivocados, mientras que la visión de Angela Merkel y la disciplina fiscal alemana, señalan que fueron los excesos de Grecia, de Portugal, de España o Irlanda los que arrastraron a casi todos los estados miembros a una crisis.

La historia aún está por escribirse y contarse, pero Macron tiene en sus manos –en caso de ratificarse su mayoría en la segunda vuelta- la llave para la reconstrucción de la Unión.

Francia y Alemania se perfilan como los bastiones de defensa de la Unión Europea. La Gran Bretaña, iniciará su proceso de negociación de salida –Brexit- con un gobierno debilitado por las recientes elecciones parlamentarias.

Será inevitable comparar el papel histórico que las tres naciones jugarán en las próximas dos décadas.

Por lo pronto los partidos franceses, a terapia intensiva por el fracaso estrepitoso en los comicios. Socialistas, Republicanos, Nacionalistas y radicales, a revisar mensajes y principios, porque el electorado les dijo un elocuente NO.

Twitter: @LKourchenko

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