Opinión

Priistas

    
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PRI (Cuartoscuro)

En estos días en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) celebra su XXII Asamblea Nacional, resulta pertinente preguntarse cuál es el estado de ánimo de sus seguidores y dejar registro de ello para ver si las decisiones que tome el partido, incluida la del eventual nombramiento del candidato o candidata presidencial, prenden los ánimos del priismo rumbo a las elecciones de 2018.

Según las encuestas, hoy en día los electores que se identifican con el PRI representan entre 15 y 20 por ciento del electorado del país. Eso le da al partido gobernante la posibilidad de tener entre una cuarta parte y un tercio de la votación nacional, si se consideran los niveles de abstención que se han registrado en las últimas elecciones.

Con eso, el PRI luce competitivo, pero no necesariamente ganador. El partido gobernante necesita ser atractivo para segmentos no priistas, cuyo voto es necesario para ganar la presidencia y otros tantos cargos de gobierno que estarán en juego. Convencerlos no será fácil, pero el perfil de la candidatura presidencial podría ayudar. La eliminación de candados parece un paso en esa dirección.

Por otro lado, el PRI también necesita ser atractivo para sus propias bases y unificar el voto tricolor en torno a sus candidatos y candidatas. En estos momentos, las bases priistas están mayoritariamente con su partido, pero no de manera absoluta. Veamos algunos datos de la encuesta nacional de EL FINANCIERO, realizada en junio pasado, para valorarlo.

El sondeo arroja un 18 por ciento de entrevistados que se identifican con el PRI. De ellos,  54 por ciento es hombre y 46 por ciento mujer. Por edades, 46 por ciento es mayor de 50 años, mientras que 20 por ciento es menor de 30. Y por escolaridad, siete de cada diez priistas reportan tener un nivel de estudios básico, mientras que solamente 7.0 por ciento tiene estudios universitarios. No hay sorpresas, el sondeo confirma que las bases de electores priistas se concentran entre los mexicanos de mayor edad y con menor nivel educativo, el México tradicional.

Quizás influidos por el triunfo en el Estado de México, la mayoría de los priistas se siente seguro de que el PRI puede ganar las elecciones presidenciales en 2018. De acuerdo con la encuesta de EL FINANCIERO, 73 por ciento de los priistas consultados afirmó que el PRI ganará las elecciones, mientras que 12 por ciento dijo que las perderá y el 15 por ciento restante está incierto.

Estos datos pueden verse como un vaso medio lleno o medio vacío. Aunque casi tres cuartas partes de priistas no dudan del triunfo, el resto sí, y eso los hace sensibles a emigrar su voto a otra opción política que luzca más ganadora. Para el PRI es fundamental cerrar esa posible fuga.

Según el sondeo, la mayoría de los priistas están insatisfechos con la manera en que marchan las cosas en el país. Según la encuesta, 69 por ciento de ellos se dice insatisfecho y solamente 30 por ciento está satisfecho. Pero la insatisfacción no parece reflejar descontento con el gobierno.

El presidente Enrique Peña Nieto tiene bajos niveles de aprobación en las encuestas, pero no entre los priistas. Los mexicanos que se identifican con el PRI aprueban la labor del mandatario en 58 por ciento, y la desaprueban en 41 por ciento. Si bien no se trata de una aprobación unánime, la encuesta deja muy claro que seis de cada diez priistas apoyan incondicionalmente al presidente.

Quizá más importante aún es el hecho de que casi nueve de cada 10 priistas están con su partido al momento del sufragio. Según la encuesta, 88 por ciento de los priistas piensa votar por el PRI para diputados federales en 2018, mientras que 85 por ciento daría su voto al PRI en la contienda presidencial. Esta leve discrepancia denota que si se da una fuga de priistas, sería en la pista presidencial, más que en la legislativa, como ya sucedió en 2006.

El PRI tiene por delante la doble tarea de unificar a sus bases y de atraer votos no priistas. Los demás partidos también, particularmente el PAN y el PRD que, con un frente antipriista, deben ser capaces de mantener a sus seguidores en la causa. Los morenistas lucen más unificados y, hasta cierto punto, más confiados, pero la moraleja electoral de estos tiempos es que nadie, absolutamente nadie, puede confiarse.

Twitter: @almorenoal

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