Opinión

PRI, omiso de sus gobiernos

   
1
  

  

Ochoa Reza

Cuando por todos lados diversos sectores de la sociedad mexicana comentan, rumoran, advierten y se preparan ante la supuesta construcción de un muro en la frontera norte de nuestro país, luego de que en campaña política así lo planteó el hoy presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, con mucha seriedad el diputado federal Jesús Zambrano Grijalva, vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD, nos dice una verdad de a kilo, de esas que dan pauta para la reflexión en medio de tanta polémica: “El muro que hay que ver y hay que destruir, se llama corrupción”.

Dicha expresión surge en el contexto de las acusaciones que el actual gobierno del estado de Quintana Roo hace contra el exgobernador priista Roberto Borge Ángulo, al revelar que durante su gestión el Instituto del Patrimonio Inmobiliario vendió casi 50% de las reservas territoriales de la entidad a gente cercana, familiares y amigos en detrimento de las finanzas públicas estatales, por lo que ya se presentaron las demandas correspondientes ante la Fiscalía General estatal y la Procuraduría General de la República (PGR).

Tal como lo señala Zambrano, el muro de la corrupción. Y por si no fuera suficiente la mirada de la justicia hacia varios ex mandatarios de filiación tricolor, la dirigencia del priismo no ve para cuándo le lleguen las buenas noticias, ya que también los problemas les están lloviendo por la mala actuación y escasos resultados de quienes actualmente los representan al frente de algunas gubernaturas.

Vaya reto que tiene frente a sí el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, por un lado su partido tiene que sortear acusaciones de corrupción y por otro tiene que enfrentar otra realidad con las malas gestiones que están realizando gobernadores como Juan Manuel Carreras López, quien con poco más de un año al frente de las tierras potosinas nomás no levanta como gobernante y entre los habitantes del lugar los brotes de inconformidad se empiezan a dar por todos los municipios de la región, principalmente por el crecimiento de los índices de inseguridad en el estado.

De los gobiernos corruptos la justicia federal ya está haciendo lo suyo para procesar a quienes hayan incurrido en anomalías y de ello están dando cuenta con lujo de detalle los medios de comunicación locales, nacionales y hasta internacionales; pero no estaría mal que el partido que encabeza Ochoa Reza se diera tiempo para evaluar a quienes llegaron con el voto de priistas y sus simpatizantes, porque es un hecho que en el escenario político hay gobiernos omisos y negligentes, y en ese caso se encuentra el gobernador de San Luis Potosí, quien como estrategia de medios ha optado por un bajo perfil en su actuación pública; sin embargo sus gobernados tienen interés por que su nombre suene, y fuerte, en la prensa local y nacional, porque quieren que los ciudadanos en general conozcan la ineptitud e indolencia con que se desempeña ante los problemas locales.

Es cierto, hoy la mirada de la opinión pública está puesta en las irregularidades y todo tipo de actos de corrupción que pesan sobre exgobernadores como los de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, de gobernadores que están por salir como los de Oaxaca y Puebla, pero en ese panorama que a más de uno desilusiona, no estaría mal que la dirigencia del PRI echara un vistazo a los problemas que están surgiendo en San Luis Potosí, porque hay mucha omisión y negligencia, además de que se empiezan a dar visos de corrupción, que para el caso son lo mismo en eso del servicio público. “Otro muro que hay que tirar”, eso han de decir por tierras potosinas.



También te puede interesar:
Proteccionismo o libre comercio
Donald, del discurso a la realidad
Complicaciones para México por el resultado en EU