Opinión

Presupuesto público inercial


 
El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) que aprobó la Cámara de Diputados para 2014 es inercial tanto en sus aspectos económico-financieros, como en lo político. Inercial porque no cambia las tendencias del gasto público de los últimos 18 años: mismos programas con distintos nombres; mismos conceptos, aunque ahora los subsidios a fondo perdido se rebauticen como “incentivos”; misma mecánica de negociación, en la que las fracciones parlamentarias de los partidos y los diputados “jalan agua para su molino” a nivel local, sin importar si los proyectos son o no rentables; misma falta de transparencia y de rendición de cuentas. ¿Resultados distintos?; difícilmente.
 
En los números, la Cámara reasignó 64.2 mil millones de pesos, lo que fue equivalente a 1.4 por ciento del gasto total, lo que una vez más puso de manifiesto el escaso margen de maniobra que tienen los egresos públicos y la necesidad, que se ha planteado desde hace muchos años, de elaborar un “presupuesto base cero” en el que se establezcan nuevas prioridades y programas, a partir de una evaluación objetiva de la efectividad de los actuales. De eso nada; sólo cambios marginales.
 
 
Entre los rubros con un aumento de recursos con respecto al PEF que envió el Ejecutivo destacaron las mayores asignaciones a estados y municipios (por 41.7 mil millones de pesos) directas y a través de nuevos fondos etiquetados, los cuales se caracterizan por la opacidad y discrecionalidad en el manejo de los recursos. Además de un incremento al Fondo de Desastres Naturales –justificado por los eventos climatológicos recientes en los estados del Pacífico–, se crean un “Fondo Regional” para proyectos en entidades federativas; un “Fondo para Pavimentación” municipal; el “Fondo para Fronteras”, a fin de compensar el aumento del IVA en esas zonas; el “Fondo de Capitalidad” del DF, para compensarlo por marchas y manifestaciones; y el “Fondo Sur-Sureste” para infraestructura. Los diputados también reorientaron más recursos al Ifetel (2 mil millones); a la SCT (11.6 mil millones) para obras estatales y municipales; y a Sagarpa (1.4 mil millones) en respuesta al contexto de bajos precios de los productos agrícolas. Coyuntura pura y dura.
 
 
Las reducciones recayeron en el IFE (500 millones de pesos en relación con la propuesta original), lo que fue equivalente a 4 por ciento del presupuesto que ejercerá en 2014 y que nos mantiene como una de las democracias más caras del mundo; en Sedesol (4 mil millones, 3.4 por ciento menos que el original) y Semarnat (2.7 mil millones, inferior en 4 por ciento); también cambios poco significativos.
 
 
Si bien el PEF mantiene una tónica inercial, la diferencia no menor con respecto a otros años es que en 2014 el presupuesto público será el factor primordial de crecimiento de la actividad económica. A eso le apuesta el gobierno. Por ello, preocupan tres aspectos. Primero, las asignaciones realizadas para cada rubro de gasto; si en el pasado no constituyeron una palanca para impulsar el crecimiento de la economía, previsiblemente el año próximo tampoco lo serán, en la medida que no hay cambios de fondo.
 
 
En segundo lugar, la efectividad en la ejecución de ese gasto. En 2013 la combinación entre los controles que impusieron la SHCP y los órganos fiscalizadores, junto con la “curva de aprendizaje” de la nueva administración, implicó rezagos y deficiencias que no sólo no impulsaron la actividad económica, sino que contribuyeron a su desaceleración. Ojalá se instrumenten adecuaciones en este ámbito.
 
 
Por último, es evidente la ausencia de cambios en el PEF en materia de transparencia y rendición de cuentas. No sólo es un aspecto administrativo y de combate a la corrupción, sino de evaluación del impacto del gasto tanto en el crecimiento de la economía como en el bienestar de la población. A pesar de los esfuerzos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) para avanzar en evaluaciones técnicas y objetivas, la realidad es que el PEF se sigue integrando y aprobando por inercia.
 
 
Twitter: @ruizfunes