Opinión

Presupuesto para el campo 2014: ¿hacia dónde va?


 
La propuesta de Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año prevé un incremento del gasto programable del sector público de 9.8 por ciento en términos reales con respecto de 2013; el gasto corriente aumentaría 10.1 por ciento y el de capital 8.6 por ciento. En los dos primeros casos, esos incrementos serían sustancialmente superiores a los registrados en 2000-2013 en promedio (6.9 y 5.9 por ciento, respectivamente), mientras que en el tercero el aumento sería inferior al observado en ese periodo (10.1 por ciento). Así, a diferencia de los últimos años, el Ejecutivo propone impulsar el gasto “no productivo” en mayor medida que la inversión pública, sobre todo el apoyo a pensiones (aumentan 15.5 por ciento), subsidios (18) y gastos de operación de la administración (12.5 por ciento).
 
 
De acuerdo con un análisis del Grupo Consultor en Mercados Agrícolas, el presupuesto para el campo, que consolida los gastos de 13 secretarías, los tribunales agrarios y el INEGI en el denominado “Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable” (PEC) alcanzaría 326 mil millones de pesos, 3.9 por ciento más que en 2013 (prácticamente constante en términos reales), de lo que destacan varios aspectos. Después de varios años en que se presentó una propuesta de presupuesto del PEC inferior al que se había propuesto y ejercido en el año inmediato anterior –y que sistemáticamente la Cámara de Diputados corregía al alza, de último minuto e incorporando gastos en programas de dudosa efectividad– para 2014 se propone un gasto superior al del año previo, con lo que se reducirá el margen para que el campo sea un “sector de ajuste” en las negociaciones presupuestales. Ello es una buena noticia.
 
 
Sin embargo, en la estructura del PEC se favorecen los rubros de trabajo y previsión social (el gasto aumenta 40 por ciento a tasa anual), previsiblemente para impulsar los programas de trabajadores agrícolas temporales y los de empleo temporal; medio ambiente (32 por ciento); turismo y educación pública (15 por ciento cada uno). En contraste, el rubro de comunicaciones y transportes se reduce 73 por ciento, lo que incidirá severamente en el desarrollo de caminos rurales, que son esenciales para la comercialización y salida de la producción a los mercados.
 
 
La propuesta del PEC favorece claramente a aspectos asistencialistas (en las vertientes educativa, social y de salud) sobre los de productividad (vertientes financiera, de infraestructura y de competitividad). Ello sin considerar ninguna reorientación ni transferencia de apoyos a Sedesol del Procampo (ahora denominado “Proagro Productivo”). Preocupa que la “vertiente” que registraría el mayor aumento relativo con respecto al año anterior sea la de gastos administrativos (18 por ciento anual), en línea con la orientación –errónea– del gasto global del gobierno.
 
 
En cuanto al presupuesto de la Sagarpa para 2014, que representa una cuarta parte del PEC, se propone un incremento de 8 por ciento con relación a 2013. Más allá de una reclasificación de los programas entre las vertientes de competitividad, medio ambiente, educativa y social, que parecería corresponder a cambios administrativos en las unidades responsables de operar los programas y a un “rebautizo” de diversos programas para homologarlos con el lenguaje del Plan Nacional de Desarrollo, no parece haber un cambio de fondo en la reorientación de los subsidios para transitar de apoyos directos y personalizados hacia la utilización de los recursos presupuestales para el desarrollo de bienes públicos e inversión en el campo. En ese sentido, se dejó pasar una gran oportunidad para reestructurar y redefinir de fondo el presupuesto al campo.
 
 
Esas modificaciones cosméticas sí implicarán confusiones en los productores para acceder a los apoyos al sector. Una vez más estará presente el costo (oculto) que significan los gestores y “coyotes” para bajar los recursos fiscales. Todavía queda camino por recorrer hasta la emisión de las reglas de operación de los programas. Ojalá y ahí se aclaren muchas de las dudas que hoy existen y ello se traduzca en mayores beneficios para los productores agropecuarios.
 
 
 
Twitter: @ruizfunes