Opinión

¿Presupuesto Base Cero o pretexto para recortarlo?

 
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Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda

Catedrático de la Facultad de Economía – UNAM.

En fecha reciente, y desde más allá de nuestras fronteras, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció que en 2016 habrá un nuevo recorte presupuestal y para hacerlo más interesante se elaborará con base a una metodología de presupuestar que se conoce como de Base Cero. Ambas noticias no son una novedad. Desde el anuncio del primer recorte ya especulábamos que la historia no terminaría ahí, y así ha sucedido. Y el uso de la técnica Base Cero para presupuestar es una vieja propuesta que en México nunca se ha aplicado realmente pero que se ha mencionado en varias ocasiones.

El presupuesto base cero es un procedimiento que surgió en las empresas norteamericanas en 1970 y posteriormente se aplicó en el gobierno de ese país para la elaboración del presupuesto federal. Como su nombre lo indica, este procedimiento implica iniciar de cero, es decir analizar cada uno de los rubros de gasto, por empresa o por sector, y justificar, plenamente, lo que se necesita, explicando, claramente, los objetivos y resultados que se espera obtener. Se trata, según la teoría, de evitar presupuestos inerciales. Es, para intentar decirlo en breve, hacer un análisis epistemológico del presupuesto.

Esta técnica es una de difícil aplicación y de resultados que pueden ser muy discutibles. Respecto de la aplicación, requiere de una inversión enorme de trabajo porque, como se dice arriba, se necesita justificar cada acción de gasto a realizar y eso, para ser efectivo, supone equipos de trabajo experimentados con muchas horas a su disposición para discutir, analizar y decidir y suficiente información para realzar su trabajo. Pero lo más importante, y que ha sido uno de los planteamientos de las autoridades, es que no asegura la presencia de repeticiones, hecho que sin duda, en la actualidad, ocurre en muchos ámbitos del presupuesto actual.

El Secretario de Hacienda posterior a su anuncio del recorte dijo algo más e insistió en que el gobierno está trabajando en el recorte que aplicarán al presupuesto de 2016. Es decir, están ya haciendo el análisis, seguramente no proyecto por proyecto, sino en qué áreas van a recortar y elaborando la argumentación, que aplicando la técnica de presupuesto base cero, les permitió concluir que era necesario reducir el presupuesto.

Algunos de los ámbitos que ya se han mencionado son los subsidios a las universidades públicas. El mismo Secretario Ejecutivo de la ANUIES, en fecha reciente, expresó su preocupación acerca de rumores que él ha escuchado en el sentido de reducir los subsidios a ese sector educativo. El argumento, por cierto ya muy viejo y de consecuencias gravísimas cuando el intento por aplicarlo en la UNAM, es que los subsidios son regresivos. En efecto, es muy posible que siempre que se aplique un subsidio existan sectores beneficiados que no los requieren y una de las curas que se han propuesto es, por ejemplo, el de la focalización.

Hoy es difícil afirmar que en todas las universidades públicas de México asisten solamente estudiantes que no necesitan de ayuda económica para realizar sus estudios. Pero si aún ese fuera el caso, los ejercicios de focalización son difíciles y costosos, y en ocasiones esos costos resultan ser una proporción importante del gasto a corregir. Pero todavía más, los que apuestan a ese tipo de recortes porque el análisis que arrojó la aplicación del presupuesto base cero así lo indica, olvidan lo que en muchos foros domésticos e internacionales se ha consensuado en el sentido que la educación pública es un derecho humano, responsabilidad del Estado y de carácter gratuito. La educación es gratuita e incluye a todos los niveles, así sea regresivo su subsidio. Más, mucho más regresivos son la corrupción o los negocios que al amparo de las necesidades del gobierno hacen políticos con parientes, amigos o compadres. Ese subsidio y gasto es regresivo para México y para eso, hasta la fecha, poco se hace, incluso en la perspectiva de la aprobación de la Ley Anticorrupción.

Ojalá que las tentaciones teóricas del Secretario de Hacienda no se materialicen en recortes sustantivos a la educación superior, No solo le harán un daño al futuro de México coartando la posibilidad de que talentos puedan tener acceso a ese nivel de educación y contribuir al desarrollo de este país. Van, también, a enfrentar conflictos políticos que ahora si le impidan a ese carro llamado México, que va de bajada, perder su sistema de frenos y desbocarse, pendiente abajo, con resultados catastróficos para todos.

Lo que se necesita además de alguna técnica específica para presupuestar el gasto público es mirar la realidad, cosa que desde el gobierno parece difícil, y sensatez. México tiene necesidades muy claras y precisas. Necesita empleo, salarios dignos, inversión en ámbitos estratégicos, equidad fiscal, honestidad y decisión política por la justicia y la equidad, unirse a la globalización con prioridades nacionales. Para mala fortuna de la mayoría de los mexicanos el gobierno no abraza realmente esos principios y astutamente escoge temas, como el Base Cero, para justificar que las cuentas de su estrategia no le salen y lo que corresponde es ajustar, recortar el presupuesto, a los rubros que están destinados a aquellos que no han encontrado la manera de lograr que las cosas cambien. Siguen votando por quienes les aplican la tijera a sus necesidades. Ojalá que el 7 de junio hubiera un cambio. Solamente para mejorar un poco.

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