Opinión

Presume en NY las ‘joyas’ que compró en México

 
1
Randall Stephenson

 

Randall Stephenson

Randall Stephenson, el CEO global de AT&T, aprovecha todos los foros para presumir que vino a México a hacerle competencia a Carlos Slim, y que tiene más de una estrategia para quitarle el liderazgo en el mercado. Hace unos días, en Nueva York, les habló a los analistas de JPMorgan sobre las ‘joyitas’ que compró en México. No se refirió propiamente a las marcas Nextel y Iusacell, sino a lo que adquirió junto con ellas: 39.7 por ciento del espectro concesionado que hay el país. Stephenson aseguró que el espectro radioeléctrico que ganó con estas transacciones es mejor que el de América Móvil, firma que posee 32.2 por ciento de la capacidad disponible en el mercado.

Tiene razón. Por algo se empieza en el liderazgo.

Goldman Sachs apuntala a Pinfra
Goldman Sachs le dio un empujoncito a Pinfra en la Bolsa Mexicana de Valores. Ayer el banco de inversión confirmó la recomendación de compra en la constructora y concesionaria de carreteras. Apenas la semana pasada Santander recortó 6.0 por ciento el precio objetivo a la empresa que preside de David Peñaloza, pero el banco neoyorquino le enmendó la plana. Este miércoles, los títulos de Pinfra concluyeron la jornada con una ganancia de 2.7 por ciento a 177.24 pesos cada uno. El precio objetivo de Goldman es de 201 pesos para finales de 2015 y el de Santander de 200 pesos. Santander, por cierto, ha identificado 100 proyectos de infraestructura en México a los que podría meterles mil 500 millones de dólares este año. Pinfra trae el Libramiento de Puebla. Por ahí podría venir otro impulso.

Una razón de 46 mdd para Mondelez
La moneda sigue en el aire, pero los financieros de Mondelez International ya sacaron cuentas y México es 46 millones de dólares más barato. Le hablamos de las cuatro nuevas líneas de producción que el fabricante de las marcas Oreo, Philadelphia y Trident pondrá en marcha este año. La inversión de 130 millones de dólares la pelean Chicago y Nuevo León. La disyuntiva para los estadounidenses es que si su nueva capacidad se agrega en Chicago, la firma despedirá a 300 empleados, pero si decide mudarse a Salinas, Nuevo León, se perderán 600 plazas. Los financieros dicen que el beneficio relativo es mayor de este lado del río Bravo, donde ya tienen plantas en Puebla, Nuevo León y en la ciudad de México. La CEO Irene Rosenfeld tiene la última palabra. Lo que ya no tiene es mucho tiempo.

También te puede interesar:
ICH, con la chequera lista para salir de compras
Tricio eleva su apuesta por Aeroméxico
Hernández ‘hospeda’ 340 mdd en Acapulco