Opinión

Presión sobre la calificación

 
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Bandera México

La Reserva Federal de Estados Unidos, si hace bueno el pronóstico del consenso de analistas en los mercados financieros, subirá hoy su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual, a un rango de 0.75 a 1.0 por ciento.

Será la tercera subida de la tasa de Fondos Federales desde que la Fed inició un proceso de normalización de su política monetaria, pero que ahora continuará a un ritmo más rápido que el previsto antes de las elecciones en Estados Unidos.

El ‘apretón’ monetario de la Fed anticipa un escenario de posible subida de tasas por parte de los principales países desarrollados ante la mejor perspectiva de crecimiento en esas economías.

Ante la expectativa de mayores tasas de interés en el mundo desarrollado, uno de los principales riesgos que enfrentará la economía mexicana es la presión sobre la deuda pública.

Es por esa razón que la posibilidad de una disminución de la calificación crediticia de México ha aumentado en las últimas semanas.

Fitch Ratings advirtió la semana pasada de que “el crecimiento económico relativamente débil de México y los mayores riesgos de baja para el mismo, así como los desafíos que esto podría imponer sobre la estabilización de la deuda pública mexicana, están impulsando la perspectiva negativa de la calificación soberana del país”, actualmente de BBB+.

Según la calificadora, “la carga de la deuda del gobierno mexicano de 2016, estimada en 46 por ciento del PIB, es más alta que la mediana de (los países calificados con) BBB, de alrededor de 40 por ciento, por lo que ejerce presión adicional sobre el perfil crediticio de México”.

El economista jefe del BID, José Juan Ruiz, dijo al reportero que, ante un ambiente externo muy retador con grandes riesgos, “México lo está haciendo bien en dos sentidos: en primer lugar, ha utilizado con mucha contundencia la política fiscal y ha anunciado, pese a un bajo crecimiento, el objetivo de tener un superávit primario para este año y para 2018, que es el primer requisito para estabilizar la deuda.

“Y por qué es esto importante –planteó–, porque un país con niveles de deuda crecientes en un escenario de tasas de interés más elevadas, es un país vulnerable” para estabilizar su endeudamiento.

En efecto, para 2017 el gobierno propuso obtener un superávit primario de 0.4 por ciento del PIB.

Las finanzas públicas no han visto un superávit primario desde 2008.
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, dijo ayer que “tendremos sin ninguna ambigüedad (el superávit primario) que comprometimos y es posible ver que tengamos espacio para encontrar sorpresas agradables”.

Sobre el proceso de consolidación fiscal, Fitch aseguró que “si bien el gobierno tiene como meta lograr un superávit primario en el sector público para contener el incremento en el endeudamiento, un crecimiento económico menor y un peso más débil podrían imponer riesgos sobre la estabilización de la deuda”.

La percepción de riesgo sobre la deuda aumenta la posibilidad de una reducción de la calificación soberana en los próximos meses.

El entorno externo pondrá a prueba los esfuerzos de consolidación fiscal, y del nivel de cumplimiento de las metas de finanzas públicas dependerá que se mantenga o reduzca la calificación de México.

Twitter: @VictorPiz

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